Parkinson el enemigo silencioso que te roba el control sobre tu propio cuerpo

La enfermedad de Parkinson es un tipo de trastorno del movimiento y ocurre cuando las células nerviosas (neuronas) no producen suficiente cantidad de una sustancia química importante en el cerebro conocida como dopamina.

Algunas personalidades de talla mundial como Muhammad Ali sufría de Parkinson al igual que el presidente estadounidense Theodore Roosevelt y el artista Salvador Dalí. Al principio, se trata de una enfermedad silenciosa y con el tiempo, con síntomas bien visibles.

Los más relevantes son:

  • Temblor en las manos, los brazos, las piernas, la mandíbula y la cara.
  • Rigidez en los brazos, las piernas y el tronco
  • Lentitud de los movimientos.
  • Problemas de equilibrio y coordinación. A medida que los síntomas empeoran, las personas con la enfermedad pueden tener dificultades para caminar o hacer labores simples.
  • También pueden tener problemas como depresión, trastornos del sueño o dificultades para masticar, tragar o hablar.

 

A la mujer de la mesa contigua en un restaurante le tiemblan las manos. No puede mantener la taza. Un hombre intenta llevarse la cuchara de la sopa a la boca. Muchas de las personas en el local prefieren mirar para otro lado. Solo en Alemania, según reseña DW; entre 250.000 y 300.000 personas sufren esta enfermedad. El mal de Parkinson es, después del Alzheimer, la segunda enfermedad neurodegenerativa por cantidad de afectados.

No existe cura:

En el caso del Parkinson, las neuronas mueren en zonas específicas del cerebro. Se hallan en una parte desde donde se controla los movimientos. Los primeros síntomas de la enfermedad pueden mostrarse diez o veinte años antes de que brote la enfermedad. La mayoría de los afectados tiene alrededor de 60 años cuando el diagnóstico se hace patente. Incluso si la enfermedad se detecta a tiempo, la curación no es posible.

Todavía no hay medicamentos que puedan evitar la enfermedad de Parkinson. En todo el mundo se están llevando a cabo experimentos. Los investigadores trabajan, sobre todo, con las llamadas terapias neuroprotectoras que podrían aplicarse contra la muerte celular. El objetivo es detectar la enfermedad en una fase temprana, incluso antes de que aparezcan los síntomas conocidos y que ya hemos señalado pero lo destacamos algunos otros como los trastornos de movimientos y temblores, rigidez muscular y, más tarde, inseguridad para estar de pie y al correr.

El papel de la dopamina

Los pacientes que sufren de trastornos de movimientos carecen de suficiente dopamina. Además, la sustancia negra desaparece en los enfermos de Parkinson. Si la sustancia negra está afectada entre un 60% y 70%, la persona experimenta los síntomas conocidos. Las células nerviosas producen dopamina, importante para impulsar el movimiento.

Síntomas antes del diagnóstico

En un amplio estudio llevado a cabo por la University College London, los investigadores demostraron que muchos de los primeros síntomas de la enfermedad ya aparecen algunos años antes. Además del problema con los movimientos, los afectados tenían problemas neuropsiquiátricos. Los investigadores tuvieron en cuenta diversos períodos de tiempo. Cinco años antes del diagnóstico, las personas padecían temblores catorce veces más que las personas sin Parkinson. Otros síntomas eran la tensión baja, trastornos del equilibrio corporal y también mareos. Además, los pacientes sufrían de depresiones, cansancio crónico y trastornos de ansiedad.

El médico londinense, James Parkinson, fue el primero en describir la enfermedad hace 200 años en «Un ensayo sobre la parálisis agitante”. A pesar de la investigación durante dos siglos, no se ha podido encontrar cura para esta enfermedad.

Los pacientes son tratados con medicamentos que compensan la carencia de dopamina en el cerebro. Las operaciones cerebrales pueden ayudar algo. El método conocido como estimulación cerebral profunda consiste en activar el cerebro con electrodos. El cirujano implanta un generador bajo la piel en la clavícula. Éste envía impulsos eléctricos a las áreas correspondientes en el cerebro e influye en ciertos procesos. Los pacientes deben seguir tomando medicamentos, pero no tantos como antes de la intervención quirúrgica. Los investigadores buscan posibilidades terapéuticas por todo el mundo.

 

CC

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