El grave accidente ferroviario ocurrido el 18 de enero de 2026 a la altura de Adamuz (Córdoba), en el que han fallecido al menos 39 personas tras el descarrilamiento de un tren de alta velocidad y su colisión con otro convoy en sentido contrario, ha reabierto un debate que parecía cerrado desde hace años: la seguridad real del transporte ferroviario en España. El siniestro, calificado por el propio ministro de Transportes como “tremendamente extraño”, ha generado inquietud social, especulación técnica y una revisión exhaustiva de protocolos e infraestructuras.
Qué se sabe
Los hechos confirmados indican que el tren Iryo 6189, que cubría el trayecto Málaga–Madrid con cerca de 300 pasajeros, descarriló en un tramo recto de la línea de alta velocidad Madrid–Córdoba–Sevilla. Parte de sus vagones invadieron la vía contigua, provocando el descarrilamiento y colisión del Alvia 2384 que circulaba en sentido contrario a más de 200 km/h, dentro de los límites permitidos.
El impacto provocó que los dos primeros coches del Alvia salieran despedidos y cayeran por un terraplén de cuatro metros, siendo esta circunstancia la que explica el elevado número de víctimas mortales. Ambos trenes terminaron detenidos a unos 800 metros de distancia entre sí.
Las autoridades han confirmado que:
- El material rodante del tren Iryo tenía menos de cuatro años.
- La vía había sido renovada recientemente, con inversiones superiores a 700 millones de euros.
- El convoy había pasado una revisión técnica apenas tres días antes del accidente.
- En los meses previos se habían registrado incidencias técnicas en ese tramo, relacionadas con señalización, catenaria e infraestructura.
Cuáles son las principales teorías bajo investigación
La Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF) lidera un análisis multidisciplinar que, previsiblemente, se prolongará varios meses. A día de hoy no hay conclusiones oficiales, pero las líneas de investigación más relevantes son:
- Fallo en la infraestructura o en un cambio de aguja, pese a tratarse de una recta, lo que explicaría un descarrilamiento súbito sin maniobras previas.
- Incidencia técnica acumulada, dado el historial reciente de problemas en el tramo, aunque ninguno había sido catalogado como crítico.
- Fallo en sistemas de señalización o comunicación, que podría haber impedido una detección temprana del problema o una reducción automática de velocidad.
- Hipótesis mecánica poco probable, ya que el tren era prácticamente nuevo y estaba recién revisado.
- Error humano, que por ahora no es la hipótesis principal, dada la ausencia de indicios claros y la normalidad de la circulación hasta el momento del descarrilamiento.
El carácter excepcional del accidente —dos trenes modernos, en alta velocidad, en una línea renovada y en un tramo recto— explica la cautela institucional y la complejidad de la investigación.
Qué tan seguro es viajar en tren en España durante el 2026: análisis estadístico
Más allá del impacto emocional de un accidente de gran magnitud, la seguridad ferroviaria debe analizarse desde una perspectiva estadística y comparativa, no anecdótica. Los datos disponibles hasta 2026 permiten extraer conclusiones claras.
Siniestralidad ferroviaria en España
- España cuenta con más de 3.400 km de líneas de alta velocidad, una de las redes más extensas del mundo.
- El sistema ferroviario español registra menos de 0,05 fallecidos por cada mil millones de pasajeros-kilómetro, una de las tasas más bajas de la Unión Europea.
- Entre 2010 y 2025, el número medio anual de víctimas mortales en accidentes ferroviarios de pasajeros ha sido inferior a 2 por año, excluyendo sucesos excepcionales.
- Más del 85 % de los accidentes ferroviarios con víctimas en España se producen en:
- Pasos a nivel.
- Entornos urbanos.
- Arrollamientos (no vinculados a fallos del sistema).
- Pasos a nivel.
Los accidentes en líneas de alta velocidad representan menos del 1 % de los incidentes ferroviarios graves registrados.
Comparativa con otros medios de transporte (España)
En términos de riesgo por desplazamiento:
- Tren: el medio terrestre más seguro.
- Avión: comparable en seguridad, aunque con menor volumen de trayectos diarios.
- Autobús: entre 10 y 15 veces más riesgo de fallecimiento que el tren.
- Automóvil: entre 30 y 40 veces más riesgo por pasajero-kilómetro.
En 2025, España registró más de 1.100 fallecidos en carretera, frente a cifras cercanas a cero en transporte ferroviario de pasajeros en años normales.
Sistemas de seguridad activos en 2026
El ferrocarril español opera con múltiples capas de seguridad redundante:
- ERTMS (sistema europeo de control de trenes).
- ASFA digital.
- Frenado automático ante anomalías.
- Supervisión en tiempo real desde centros de control.
- Protocolos de mantenimiento predictivo basados en datos.
Un fallo grave requiere, estadísticamente, la coincidencia de múltiples errores simultáneos, lo que explica la extrema rareza de accidentes como el de Córdoba.
Impacto estadístico del accidente de 2026
Desde un punto de vista técnico, este siniestro:
- No altera significativamente la tasa estructural de seguridad del sistema ferroviario español, aunque sí tendrá impacto en los indicadores anuales.
- Se clasifica como un evento de baja probabilidad y alto impacto, similar a los registrados en décadas anteriores.
- Activará revisiones normativas, auditorías adicionales y posibles mejoras técnicas, lo que históricamente ha reforzado la seguridad tras cada gran accidente.
Por ende
El accidente de Córdoba es una tragedia de enormes dimensiones humanas y sociales, y exige una investigación exhaustiva, transparente y sin concesiones. Sin embargo, los datos objetivos indican que viajar en tren en España en 2026 sigue siendo extraordinariamente seguro, incluso tras este suceso.
El sistema ferroviario español mantiene estándares de seguridad entre los más altos de Europa y del mundo. La conmoción generada por este accidente responde a su excepcionalidad, no a una degradación general del sistema. Como ha ocurrido en el pasado, es previsible que de esta tragedia se deriven mejoras técnicas y operativas que refuercen aún más la seguridad del transporte ferroviario en los próximos años.

