#HablemosDeAborto, una conversa entre todas y todos

En días recientes, la política venezolana se ha visto renovada por un debate que trasciende la monotonía de las corrientes que pugnan por las estructuras de poder. Tal como ha ocurrido en otros países de la región, el movimiento feminista se propone sacudir a la sociedad venezolana al colocar en cuestionamiento las normas establecidas respecto al espacio íntimo. Esta vez, las organizaciones de mujeres impulsan una campaña que pretende hacer público un tema tabú para la cultura nacional: #HablemosDeAborto.

En este sentido, VenezuelaTimesTV plantea la interrogante ¿Es el aborto un asunto exclusivamente de las mujeres?, ¿Cuál es el rol que juega la opinión masculina frente a este debate?

Para responder estas cuestiones, hemos solicitado la opinión de un destacado investigador feminista venezolano, Luis Delgado Jaramillo, docente universitario y Director Académico del Centro de Altos Estudios de las Economías Emergentes (CEDEES). A continuación presentamos la entrevista que nos concedió.

P: Recientemente, movimientos de mujeres han iniciado la campaña #HablemosDeAborto. Teniendo en cuenta esta consigna, ¿qué lugar cree que debe tener el aborto en el debate político nacional?

R: La despenalizacion de la interrupción del embarazo de‎be asumirse por todos y todas como un problema de salud pública, ya que el aborto aún siendo ilegal se practica, y la ilegalidad pone en riesgo a las mujeres pobres que no pueden pagar un servicio clandestino de calidad, cosa que las mujeres con más recursos si pueden hacer. En este sentido, es necesario evitar el peligro que implica para las mujeres prácticas de aborto en condiciones insalubres.

La postura del profesor Lus Delgado coincide con otros de sus congéneros, como es el caso del médico Pablo Sepúlveda Allende, quien mediante la campaña #HablemosDeAborto ha  planteado la trascendencia que tiene este debate al entenderlo como un problema de salud pública.

VenezuelaTimesTV continuó su conversación con el investigador feminista Luis Delgado Jaramillo y para responder las interrogantes que generaron esta investigación, le consultó:

P: ¿Cuál es el rol que juega la opinión masculina frente a este debate?

R: En mi posición como simpatizante de la causa feminista‎, considero que aún cuando los hombres deben hacer parte del debate, son la mujeres las que deben tener la última palabra, porque son quienes asumen el embarazo con todas las complicaciones que implica, y son también quienes asumen la crianza en la mayoría de los casos.

P: La reproduccion como suceso, ¿como debe ser abordada socialmente si se pretende mantener relaciones horizontales y de respeto entre las partes involucradas?

R: En primer lugar, la masculinidad‎ debe ser redifinida en relación al rol paternal, debe promoverse la crianza compartida de madres y padres. La paternidad irresponsable es una tarea social que debe ser erradicada con un cambios culturales profundos. De lo que se trata es de la prefiguración de un nuevo modelo de familia donde imperen relaciones de igualdad y equidad de género.

Por otro lado, la sociedad debe asumirse responsable de todos los niños y niñas, no debe darle la espalda a los sectores más vulnerables y excluidos. La socializacion creciente de las tareas domésticas, pasa por una mayor socializacion de la crianza por la vía de centros de cuidado maternal, guarderías, escuelas integrales entre otras políticas públicas, es menester crear un robusto sistema nacional de cuidados.

P: Pudiera parecer contradictorio el planteamiento que sostiene que la legalización del aborto es necesario para alcanzar una sociedad donde la maternidad sea un acto placentero y seguro ¿Cómo es que legislar sobre el aborto pudiera lograrlo?

Una sociedad donde la interrupción del embarazo sea legal, lo puede prevenir con una adecuada educación sexual científica desde los grados más primarios del sistema educativo y a través de los medios de comunicación. Por otro lado, la sociedad con una adecuada distribución masiva de métodos anticonceptivos puede disminuir sustancialmente los embarazos no deseados.

Sin embargo, en última instancia las familias y en particular las mujeres deben tener la potestad de planificar el número de hijos e hijas que deseen tener, tal como plantea el artículo 76 de la Constitución, por eso la despenalizacion del aborto es una deuda histórica, no se trata de promoverlo, sino de garantizarlo si las circunstancias lo ameritan.

Problemáticas sociales como el embarazo adolescentes o en condiciones socio económicas insostenibles para una familia, deben ser considerados como datos suficientes para garantizar la interrupción del embarazo como una opción legítima.

En fin, en última instancia las mujeres deben decidir libremente el número de hijos e hijas que deseen tener sin coacciones de ningún tipo.

EP

 

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