7 calamidades que sufre Venezuela desde que apareció Guaidó

Randolph Borges

Venezuela vive un asedio económico desde hace más de cuatro años, que agravado por algunas desacertadas políticas internas, ha sumido al país más rico de América del Sur en la recesión económica más grave de su historia. Eso no reviste ninguna novedad, de no ser porque desde la aparición pública en el escenario político del autoproclamado presidente interino, Juan Guaidó, lo que ya era un caos nacional, se convirtió en una tragedia de proporciones inimaginables.

“Vamos bien”, reza el slogan del hoy inhabilitado político, mientras el país se hunde en las desgracias que él y quienes le apoyan desde el extranjero vierten sobre la nación caribeña. Aunque es difícil compactar la lista de desgracias generadas por Guaidó y sus sponsors, VT Actual repasa las 7 calamidades que sufre Venezuela desde que apareció Guaidó.

7. Bloqueo de activos venezolanos

Desde que se proclamó presidente interino, Juan Guaidó ha hecho posible que sus aliados en el exterior congelen cuentas y activos venezolanos para “asfixiar al régimen” y “salvaguardar los activos del pueblo venezolano”. Tal como “salvaguardaron” el oro de Libia, los que hoy se apropian del dinero de Venezuela dicen que liberarán los fondos “cuando cese la usurpación”. Aún muerto Gadafi, el pueblo libio no ve un centavo de sus miles de millones de dólares.

#DonaldTrump ha tomado la batuta directamente de los ataques contra Venezuela y su gobierno legítimo

En Venezuela, Guaidó ha hecho posible que Estados Unidos bloqueara US$ 7 mil millones en activos, y otros US$ 11 mil millones en ingresos estimados petroleros (Citgo). El diputado opositor Carlos Paparoni, confirmó la “protección” de otros US$ 3.200 millones en activos líquidos en cuentas, y US$ 8.000 millones en inmuebles. En Reino Unido bloquearon más de US$ 1.300 en oro, mientras que en otros países europeos han bloqueado más de US$ 2 mil millones disponibles para medicinas. A cambio, los gobiernos que se proclaman “defensores de la libertad” ofrecen hacer llegar “ayuda humanitaria” al pueblo venezolano.

6. Vivir entre sombras

Los continuos sabotajes al Sistema Eléctrico Nacional (SEN), tuvieron su clímax la tarde del 7 de marzo de 2019, cuando se produjo un ataque cibernético al sistema de distribución eléctrica que brinda servicio al 80% del país. Ese ataque fue acompañado de otras agresiones a centrales de distribución ubicadas en diferentes regiones de Venezuela. El siguiente ataque masivo se produjo una semana después, cuando presuntos francotiradores dispararon contra una central de distribución que explotó y produjo un incendio de importante gravedad.

Millones e venezolanos fueron obligados a vivir entre sombras porque la oposición quiere sacar al gobierno de Maduro.

Guaidó escribió en su cuenta twitter que el servicio eléctrico regresaría “cuando cese la usurpación”, declaración que sumada a la de varios portavoces norteamericanos y a la rápida aprobación por parte del Congreso de EEUU de una ley contra los ciberataques, dejan pocas dudas acerca de la responsabilidad de los actos. Pese a los esfuerzos de recuperación del SEN, los graves daños a la infraestructura hacen persistir el problema en muchos lugares.

5. “No somos camellos”

Como consecuencia de los apagones provocados en todo el país, el bombeo de agua potable sufrió severos retrasos. Los sistemas de distribución de agua en Venezuela son totalmente dependientes del sistema eléctrico, por lo que sus instalaciones fueron afectadas con paralización total. Ello obligó a que el gobierno del presidente Nicolás Maduro diseñara un plan de distribución de agua en camiones cisternas o en puntos surtidores de agua que en su mayoría se encuentran en parques nacionales.

Por fortuna Venezuela es un reservorio de agua dulce, situación que se ha tenido que aprovechar ante el corte de luz y agua potable.

Hombres, mujeres, niños y ancianos, han sido expuestos a largas filas bajo el sol inclemente de la sequía que hoy impera en el país, para obtener raciones de agua que se agotan rápidamente. “No somos camellos”, dicen los sedientos al tiempo que los riesgos de contaminación por insalubridad crecen. Los causantes de esta desgracia se frotan las manos mientras vociferan “vamos bien”.

4. Atrapados e incomunicados

Caracas, Valencia, Los Teques, Maracaibo y los Valles del Tuy, son las localidades de Venezuela que cuentan con sistema de transporte masivo de trenes. El Sistema Metro y el ferrocarril IFE, transportan juntos más de 5 millones de personas al día, pero sin electricidad su funcionamiento es imposible. El ya deficiente servicio de transporte colectivo, las deterioradas rutas urbanas y suburbanas y la especulación con los precios de los pasajes, complican el panorama de las principales calles y avenidas de Venezuela, que en los días del apagón han lucido muy poco concurridas. El trabajo y la educación sufrieron retrasos importantes en un país desbordado por las dificultades.

En varias ciudades el gobierno activó rutas especiales para cubrir la demanda de transporte. Aún así, es insuficiente.

A ello se suman las complicaciones en las comunicaciones, pues la intermitencia de los servicios de telefonía fija o móvil, o la comunicación por Internet, también se han visto comprometidas por los cortes violentos de energía. Pero los adversarios del presidente Maduro asoman una salida esperanzadora al panorama caótico que hoy luce Venezuela: todo terminará “cuando cese la usurpación”.

3. Dificultad para comprar y vender

El golpeado poder adquisitivo del venezolano, complicado por la crisis económica del país, se agravó tras estos meses del intento de llegada al poder de la oposición. Los cortes de energía comprometieron todos los trámites bancarios, entre ellos el pago de bienes y servicios a través de tarjetas de crédito o débito, las transferencias bancarias y el retiro de dinero en efectivo en cajeros electrónicos o en oficinas de la banca pública y privada. Todo ello se traduce en la disminución del poder de compra de alimentos y productos básicos.

Pocos comercios cobraron con punto de venta inalámblico. La mayoría cobraba en efectivo o en divisas.

Como consecuencia de la situación, surge de nuevo el comercio especulador, que vistas las dificultades para que la ciudadanía tenga acceso a los productos elementales, complica la situación con un nuevo incremento de precios, fenómeno basado en sacar provecho de las desgracias ajenas.

2. Dolarización de facto

Los apagones eléctricos y la consecuente dificultad para adquirir productos y servicios, está dolarizando la economía venezolana por la vía del hecho. Muchos comercios formales y hasta informales, ven circular la divisa norteamericana como moneda de cambio común para el intercambio de mercancías. Quienes reciben remesas que envían sus familiares desde el exterior, quienes cobran su trabajo en dólares o quienes los obtienen por vías ilegales, son los principales beneficiados por este fenómeno monetario, que complica todavía más la situación de la golpeada economía del país.

Formales e informales aprovecharon la contingencia para cobrar en dólares.

El sociólogo venezolano Luis Salas Rodríguez, opina que “se trata de una dolarización forzada, a la que el gobierno como ´sin querer queriendo´ está contribuyendo, o al menos su política económica lo hace”. Venezuela vive un control de cambio desde hace más de 12 años, que ha traído como consecuencia vicios de todo tipo vinculados con la circulación de divisas.

1. Tambores de la guerra

Todas las opciones están sobre la mesa”, repite con insistencia el presidente de Estados Unidos, #DonaldTrump. La misma frase con algunas variantes se deja escuchar de boca de John Bolton, Mike Pompeo, Elliott Abrams, Marco Rubio y otros funcionarios y asesores norteamericanos para referirse al tema venezolano. Cuando se habla de “todas las opciones”, se hace una alusión directa a una intervención militar, pues cuando se les ha increpado sobre esa posibilidad, surge la frase como una letanía sin final.

John Bolton (izq) y Mike Pompeo (der) son voceros de Washington que permanentemente amenazan con intervención militar en Venezuela.

La misma frase la reitera Juan Guaidó a sus seguidores, orgulloso de poner a su propio país a las puertas de una intervención armada de mortales proporciones. De momento solo Rusia y China han contenido las pretensiones bélicas de EEUU y sus tutelados en Venezuela, pero se desconoce por cuanto tiempo, pues el desespero y el desgaste político de Guaidó, obligan a apurar el paso. Mientras el pueblo aguanta las nuevas y pesadas cargas que desde enero le obligan a llevar con la aventura inconstitucional de Guaidó, los tambores de la guerra elevan la angustia de un pueblo bastante golpeado por sus malos políticos.

RB

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