Gastronauta 126: CARAVANA

Por Indira Carpio Olivo

¿No se ha preguntado usted cómo llegaron a poblar el pedazo de tierra donde pisa? En nuestro último viaje, pasamos por parajes secos, en los que las lagartijas urdieron grietas. Incluso ahí, habían tres o cuatro casitas dispuestas una frente a otra, haciendo humanidad. ¿Cómo llegaron a establecerse? ¿Qué les hizo elegir aquella veta de fuego? Sin la caravana que lideraba la Iguarán y el Buendía no hubiese Macondo, y sin Macondo qué solo estaríamos. ¿Quién es de dónde? Y ¿el dónde es de quién? En Charallave, los niños en Charallave, caminan con los pies descalzos sobre el asfalto hirviente. En Trujillo capital, la gente no corre cuando llueve. Miran al cielo y abren la boca. Macondo se levantó sobre la eterna nata vegetal. Nadie que esté cómodo en su rama vuela a otro árbol. Hay ramas que se quiebran por el peso de sus muertos. ¿De dónde es el dónde? José Arcadio soñó casas con paredes de espejos y huyó del hijo con rabo e’ cochino. ¿De dónde vino el “monstruo esperanzado” de Goldschmidt, de qué apéndice desertó? La primera migración fue genética y ocurrió en nosotros mismos. Sin el cambio de paisaje no hay vida. Decía mi profesor de antropología que las culturas no son más avanzadas por la cantidad de pirámides que dejaron como huella, sino por su capacidad de adaptarse a los cambios y moverse a su favor. Lo nómadas. Los sobrevivientes. La caravana. ¿De dónde venía Lucy, que ahora reposa en una caja fuerte en Adis Adeba? Lucy murió cuando cayó del árbol. Hay árboles que se doblan con el viento, los hay robustos que se parten. Las dunas en la Guajira se convierten en montículos alrededor de los cocoteros. Una puede sentarse bajo la candela a observar a los niños subir los médanos para saciarse con un coco. Los guajiros caminan con el viento. ¿Bajo qué borrasca caminan los hondureños que viajan a EE.UU. con la promesa de represión de Trump (una promesa contra la inmigración que antes le dio la presidencia)? ¿Cuál es el rabo de cochino que abandonan los hondureños? ¿A qué rabo de cochino se dirigen? “No nos vamos porque queremos. Nos expulsan la violencia y la pobreza”. Son siete mil. Desde Honduras caminan juntos y acusan a la corrupción en el poder. Desde Venezuela andan por separado y acusan a la corrupción en el poder. ¿Cuántos son los venezolanos? ¿Quién puede decirnos? La inmigración venezolana permanece en primera plana. Es merecedora de un buque de “ayuda” estadounidense. La visita de una actriz que planta la lágrima. La hondureña atraviesa ríos. Acrecienta la llaga en los pies. La aguarda la esperanza de que al cruzar el muro, mitigará el hambre. Pero la espera la violencia del mayor ejército del mundo. Con la migración venezolana pretenden tumbar un gobierno. Con la migración hondureña, Trump pretende reafirmar el suyo.

A principios de 2018, se reveló el hallazgo de los dientes fosilizados de un humano, en una cueva fuera de África. Dicen que la mandíbula tiene entre 177.000 y 194.000 años, periodo de tiempo que reescribiría la historia de la migración. Los huesos maxilares perviven desde que el mono comenzó a hacerse humano. Los cerebros se acaban, no hay relato del corazón. Una cosa insiste, la materia, el polvo reunido. El polvo de los dientes. La historia de la carestía. El carozo en movimiento. No es distinto antes de ahora. ¿Movernos nos hizo humanos? ¿Es esto la evolución?

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