De Montesacro a Valle Giulia, los recuerdos romanos de Simón Bolívar

De Montesacro a Valle Giulia, los recuerdos romanos de Simón Bolívar

Una de las figuras más importantes de la historia del continente latinoamericano, Simón Bolívar, tiene un vínculo especial con Roma, hecho de respeto mutuo, admiración, homenaje y, como siempre, infinitas contradicciones. Este revolucionario venezolano del siglo XIX contribuyó decisivamente a la independencia de Colombia, Ecuador, Panamá, Perú y la propia Venezuela. Bolivia le debe su nombre, muchas generaciones de antiimperialistas le deben una referencia política precisa, el bolivarismo.

Cuando era muy joven visitó Roma y el lugar donde, según la leyenda, Menenio Agripa pronunció su famoso apólogo a la plebe sublevada

 

En 1805 tenía 23 años y Montesacro era un montículo aislado en la campiña romana, pero aquí, el 15 de agosto, Simón Bolívar juró liberar a su pueblo y a América Latina de la dominación española: “Juro por mi honor y juro por mi patria que no daré descanso a mi brazo ni reposo a mi alma hasta romper las cadenas que nos oprimen por voluntad del poder español”.

Los pueblos latinoamericanos lo celebraron como fundamento de sus aspiraciones de libertad e independencia. En 1930, con motivo del centenario de la muerte de Simón Bolívar, Roma acogió un monumento en su honor, regalo de las “naciones bolivarianas”. La escultura a caballo, obra de Pietro Canonica (un modelo se encuentra también en el museo del escultor en Villa Borghese) fue inaugurada el 21 de abril de 1934 por Benito Mussolini, que buscó una relación temeraria con el revolucionario venezolano, antiimperialista convencido, mientras el Duce se embarcaba en la trágica empresa imperial. El régimen quería que el monumento estuviera en la Via Flaminia, en un espacio abierto con su nombre.

En 1960, el Campidoglio decidió trasladar el monumento frente a la Accademia Britannica en Valle Giulia, rebautizando la zona en la que se encuentra con el nombre de Piazzale Simón Bolívar y dando el nombre de Manila al ensanchamiento de la Via Flaminia de donde procede.

También en Montesacro hay un parque que lleva su nombre, cerca de la plaza Sempione, con un obelisco y un busto erigidos en 2005 e inaugurados por el presidente venezolano Chávez durante su visita en el segundo centenario de la jura de Simón Bolívar. El barrio también lo recuerda con una doble placa en la plaza del Monte Baldo: la primera colocada en 1930 y la segunda, en español, en 1956, por la misión de instrucción naval venezolana.

En 2019, los imbéciles de siempre destruyeron el busto de Bolívar y aún hoy el zócalo aparece desnudo

Afortunadamente era una copia de yeso. En 2013, el entonces presidente del Ayuntamiento, Paolo Marchionne, quiso ponerlo en valor y protegerlo: desde entonces está en la sala de presidencia de las oficinas de la plaza Sempione. Al líder venezolano no le habría importado.

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