La eterna mentira de Estados Unidos y la lucha antidroga

Tom Marino, un parlamentario que venían en ascenso, apoyado por el presidente y el propio partido republicano, su nombramiento era inminente, iba a ser el elegido para hacerle frente al flagelo que lleva más fallecidos que la guerra de Vietnam, el narcotráfico.

Hasta que descubrieron al superhéroe, el cual perjudicaba más vidas de las que salvaba, debido a que en 2016 participó en la aprobación de un conjunto de normas legales que disminuían el poder de la Administración para el Control de Drogas (DEA por sus siglas en inglés) en contra de los distribuidores legales.

El parlamentario republicano Tom Marino

La información la publicó el medio The Washington Post y la cadena de televisión CBS publicaron una detallada investigación, ambas cadenas de claras inclinaciones demócratas, pero que no por esto dejan de tener validez o sustentabilidad.

Incluso, 48 después de conocerse toda la investigación realizada por los medios antes mencionados, el propio presidente de la nación, Donald Trump anunció a través de Twitter que Marino le había notificado su renuncia como candidato a ser “El Zar Antidroga”, comentando que “Tom es un buen hombre y un gran congresista”.

Causa de Mortalidad

Este es un flagelo del que los Estados Unidos siempre se ha hecho la vista gorda, y vaya que tiene de que preocuparse, pues sólo el año pasado 60.000 personas perdieron la vida por el consumo de opiáceos en el país norteamericano. Más que por las armas, el cáncer o los accidentes de coche. El 60% se debió a la heroína y sus derivados, pero el resto correspondió precisamente a los opiáceos por prescripción.

Existen en EEUU, dos millones de adictos a las pastillas contra el dolor, y un 75% de los actuales heroinómanos empezó por estos analgésicos. Una industria que desde los años noventa no ha dejado de crecer (las recetas se han triplicado en 15 años), y que sirve de puerta de entrada al infierno de la droga.

LS

Artículos relacionados