#Análisis Palestina clama defensa con el espíritu del movimiento #BlackLivesMatter

El asesinato que se efectuó el 25 de mayo contra el afroamericano George Floyd en Estados Unidos desató una ola de protestas en el mundo entero. Antes y después de su trágica muerte también fueron víctimas de crímenes atroces decenas de ciudadanos cuyas muertes pasaron desapercibidas en las portadas de diarios, en pantallas de noticieros y en la gigantesca comunidad mediática que hace vida en Internet.

El 29 de mayo, un joven con autismo de 32 años, Lias al Halak, fue baleado y asesinado a sangre fría por un grupo de soldados mientras se dirigía a su centro educativo. Los criminales se justificaron diciendo que “llevaba un paquete en sus manos que parecía un arma”.

Ese mismo día, Fadi Samara, de 41 años, fue asesinado a tiros por varios soldados al momento de conducir por su aldea. Víctima de ese mismo crimen, también fue herido un niño con síndrome de Down.

Dos semanas antes, un adolescente de 15 años, Zaid Fadl Qasya, murió de un disparo en la cabeza a manos de tropas militares en un campo de refugiados.

El 6 de febrero, militares acabaron con la vida cuatro jóvenes, entre ellos Yazan Abu, de 19 años, alcanzado por una bala cuando protestaba por la demolición de su vivienda.

El 7 de febrero, un adolescente de 17 años, Mohammad Salman Tama al-Hadad, fue ultimado por un soldado que le propinó un tiro en el corazón.

El 23 de febrero, Mohammad al-Naem, de 27 años, fue asesinado por varios funcionarios castrenses, quienes además deshonraron su cuerpo colgándolo de las cuchillas de una retroexcavadora. Así lo reseñó el periodista y escritor chileno Pablo Jofre Leal.

La Oficina de la ONU para la Coordinación de Asuntos Humanitarios registró 300 palestinos asesinados por fuerzas israelíes en 2018. Foto: Agencias

¿El mundo no ve y no siente?

Entonces, ¿por qué se invisibilizaron estos lamentables sucesos? ¿Por qué ninguno de los asesinos está preso y condenado? Bueno, porque ocurrieron a miles de kilómetros de Estados Unidos, porque las víctimas son palestinos y porque los responsables son militares de Israel, un Gobierno agresivo y genocida cuyos crímenes de lesa humanidad quedan impunes desde hace más de medio siglo.

Pablo Jofre Leal, colaborador para varias cadenas informativas, expuso en un artículo para Telesur que “Palestina tiene a miles de George Floyd, las acciones criminales contra ellos son el pan de cada día, se viven cotidianamente, es parte de la esencia de esta entidad (Gobierno de Israel) cuyo motor es el asesinato, el robo, el expolio”.

“Hoy, millones lloran por el asesinato de George Floyd y eso es justo y necesario. Pero también necesitamos llorar y hacer justicia por los miles y miles de asesinados del pueblo palestino, hombres, mujeres, niños y ancianos masacrados (…) hogares destruidos, demolidos hasta los cimientos, y separados por un muro de segregación”, denunció Pablo Jofre Leal.

Pablo Jofre Leal, periodista y experto en temas de Medio Oriente. Foto: Web

La Oficina de las Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA, por su sigla en inglés) contabilizó al menos 300 palestinos asesinados y 29.718 heridos en 2018. Al año siguiente, en 2019, en medio del bloqueo informativo, el Encuentro Nacional de Familias de Mártires Palestinos denunció el asesinato de al menos 149 personas.

Ni siquiera hubo protestas mundiales en 2014, cuando las fuerzas militares israelíes asesinaron de forma indiscriminada a más de 2.300 palestinos e hirieron a más de 10.600, en una operación para invadir la franja de Gaza. Ninguna de esas cifras incluye los miles que, durante décadas, han muerto producto del bloqueo israelí, sea por hambre, falta de atención sanitaria, medicinas y hasta miedo y desesperación.

Raimundo Kabchi, abogado libanés-venezolano, experto en temas de Medio Oriente. Foto: Archivo

La fórmula del antisemitismo

El abogado y experto en temas de Medio Oriente Raimundo Kabchi tiene un explicación para esta injusticia. “Estados Unidos y Europa crearon una norma o delito que hace temblar a muchos: el antisemitismo —hostilidad hacia los judíos basada en prejuicios religiosos o étnicos—, pero es una creación imaginaria, porque no existe una raza llamada semita”, precisó en entrevista exclusiva para VTactual.

«El término semita hace referencia a la familia de pueblos que se establecieron en Mesopotamia y el Oriente Próximo miles de años antes de Cristo. Entonces, si de verdad existiera la raza semita, los primeros serían el pueblo árabe. El semita desciende de Sem, hijo de Noé. Abraham fue hijo de Tare, descendiente de Sem, y su primogénito fue Ismael, de quien proceden los árabes, y no Isaac, patriarca de los judíos”, explicó. 

Entonces, “cualquier posición adversa a la política agresiva, racista y destructiva de Israel se cataloga de antisemita. Sí se puede criticar al cristianismo y ser ateo. Sí se puede negar la existencia del profeta Mahoma. Pero no se puede criticar la política de Israel, porque se toma como una condena religiosa, aun cuando esa política asesine, destruya y pisotee los derechos de un pueblo”.

Kabchi recuerda un claro ejemplo: Roger Garaudy, filósofo y político francés, quien fue ignorado cuando escribió libros cuestionando el cristianismo y el islam, pero cuando escribió “Los mitos fundadores de la política israelí”, en 1995, en el que defendió tesis negacionistas del Holocausto, fue procesado y condenado por la justicia francesa a una multa y a seis meses de prisión.

“Ese es el dilema, la gente no condena a Israel ni protesta contra ellos no porque no quieran, sino porque los grandes poderes económicos mundiales crearon ese temido concepto del antisemitismo” y son capaces de arrestar, matar y violar todas las leyes por defenderlo, aseguró Kabchi.

Además, el abogado libanés-venezolano expuso otro motivo de peso: el aparato propagandístico mundial. “Israel, el país agresor, anula a un pueblo, viola sus derechos humanos, y lo presentan como la víctima. Mientras al pueblo árabe palestino, dueño de sus tierras desde hace 10 mil años, lo presentan como el victimario. Basta una publicidad en Hollywood o en el 85 % de los medios que están en manos sionistas y que se rinden ante los designios de Estados Unidos», expresó.

Y precisamente, aquí entra en juego el poderío de Washington, quien ha bloqueado cualquier vestigio de condena a Israel que ha sido presentado ante la Asamblea General y el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. En gran parte, en obediencia al lobby económico judío que domina la política norteamericana.

No obstante, hay otro factor en juego, apunta Kabchi: “El plan del sionismo internacional, aupado por Estados Unidos, Inglaterra y Francia, es que las fronteras de Israel se extiendan desde el Eufrates hasta el Nilo, territorio en el que existen grandes riquezas petroleras, gasíferas y de otros minerales”.

Es por ello que, en el más reciente planteamiento de “acuerdo” entre Palestina e Israel, el presidente estadounidense, Donald Trump, propone “darle todas las tierras a Israel y solo promesas a los palestinos, promesas con la condición de que tienen que sentarse a negociar”, recordó Kabchi.

Y esa idea de “acuerdo” viene de un hombre que públicamente ha declarado que logró su cometido en Siria al apoderarse de los grandes pozos petroleros, y que su antecesor, Barack Obama, fracasó en Libia porque entregó a otras fuerzas la explotación del crudo en esas tierras.

Donald Trump y el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, están decididos a quedarse con todas las tierras palestinas. Foto: Reuters

Perspectivas a futuro

“Es lamentable que la misma humanidad que luchó contra el nazismo alemán, el racismo de Japón, el apartheid en Sudáfrica; tolere hoy los crímenes de lesa humanidad de Israel y acepte la creación de un Estado racista, exclusivista, excluyente y genocida, a la luz de cualquier norma del derecho internacional”, afirmó Kabchi.

Al respecto, Pablo Jofre Leal agrega que es vergonzoso cómo aún el mundo no se levanta “con indignación, ira, rabia y decisión para eliminar al sionismo, llevarlos a tribunales internacionales y juzgarlos por sus crímenes, como se hizo contra los nazis en Nuremberg o un Tribunal Penal internacional para crímenes como el que se celebró en Tokio, para juzgar las atrocidades niponas en el Lejano Oriente, o aquel creado para juzgar los crímenes en Ruanda”.

Por último, Kabchi reafirmó que más allá de significar un apoyo, “hay temor frente a la crítica, no falta de voluntad, sino decisión de enfrentar a la justicia comprada por el sionismo. Quien lo haga corre el riesgo de ser llevado a un juicio”.

Los palestino pelean con piedras y morteros, los israelíes con bombas y armamento militar. No es un conflicto, es una agresión. Foto: Agencias

Los dos ejemplos más grandes son Irán y Venezuela, dos naciones negadas a sostener relaciones políticas y diplomáticas con Israel, críticos de su política agresiva, y son víctimas de bloqueos financieros e innumerables medidas coercitivas unilaterales por parte de Estados Unidos.

Así, mientras la ola de indignación mundial crece contra la violencia racista en las grandes potencias occidentales, mientras se tumban estatuas, se incendian comercios y se exige justicia contra la violencia policial; todos los días los niños palestinos en Gaza y Cisjordania se levantan y corren el riesgo de ser alcanzados por una bomba o un disparo del sionismo israelí, sin que nadie se alarme por ellos.

En conclusión, si George Floyd hubiera sido palestino y asesinado en su casa, en Palestina, junto a su familia, masacrado y descuartizado por fuerzas israelíes, Anonymous jamás habría vuelto a aparecer, el movimiento #BlackLivesMatter no existiría y el racismo no sería hoy objeto de debate mundial.

Manuel Rodríguez / VTactual.com

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