#VTanálisis La Operación Gedeón naufraga entre chapuzas y tuits

La huella digital, ese caminito empedrado de evidencias que van dejando quienes circulan por la gran autopista de la información, ha permitido excavar en los boquetes de desatinos y discrepancias que distinguen a quienes ambicionan derrocar al gobierno del presidente venezolano Nicolás Maduro, y notar su ilimitada torpeza.

Lo demuestran las anticipaciones de los involucrados, como la periodista Marianella Salazar, avisando vía tuit, de la noche tormentosa que se avecinaba de sábado para domingo el fin de semana pasado, y que no iba a dejar dormir ni al pueblo ni a las fuerzas de seguridad del estado venezolano.

Salazar luego quiso enmendar el campote y saldar una disputa con Globovisión

Se expone en el debate encarnizado que mantienen vía Twitter e Instagram las también periodistas Carla Angola, Ibéyise Pacheco y Patricia Poleo, ventilando descaradamente las responsabilidades sobrevenidas del fracaso reiterado de cada uno de los intentos de desestabilización de la derecha extremista venezolana, incluyendo el ridículo espectáculo de los mercenarios de La Guaira y Chuao.

La pelea entre estas dos «profesionales» de la comunicación merece atención aparte

Pero se hace patética cuando en sus cuentas “oficiales”, los organizadores de la Operación Gedeón (@operaciongedeon) y los miembros de la Coalición activa de la reserva internacional venezolana (@Carive15) junto a sus seguidores, enemigos jurados y notorios de la Revolución Bolivariana, se acusan, se solapan o se sabotean virtualmente, culpándose los unos a los otros del continuo desastre, a pesar de que se trata de la misma gente.

El desembarco a lo interno

El otrora actor y hoy operador político mayamero, Orlando Urdaneta, desde la cuenta Carive, advirtió hace apenas unas horas: “la operación Gedeón es grande y compleja. Estrategias desconcertantes contra una tiranía desconcertante. Solo conoces a los atrapados. Desconoces cuántos son. Dónde están. Nada de lo ocurrido está fuera de los cálculos. Burlarse sin saber, es de estúpidos. Respeta la lucha, mirón”, con lo cual se puede deducir que vendrán nuevos intentos fallidos y no admiten la duda de sus propios correligionarios.

Se supone que es la misma gente

Desde la cuenta de Gedeón se excusan: “Luego nos llaman G2, infiltrados, porque nos quejamos de la participación de personajes que fueron parte de la dictadura y hoy los quieren catalogar de héroes cuando eran unos infiltrados que delataron la operación” en aparente alusión a Cliver Alcalá Cordones.

Entre los dimes y diretes públicos que se han aireado en ambas cuentas, existe una riña encarnecida en torno a la validación de la muerte del llamado capitán “Pantera” (capitán de la Guardia Nacional, Robert Colina Ibarra), y los objetivos que se trazaron al momento de continuar con la Operación Gedeón, lo que facilitó, según el bando Carive, el desmantelamiento de las maniobras por parte del aparato de inteligencia venezolano y las acciones inmediatas del poder popular.

“Cae otra parte del equipo”, tuitean con todo y fotos, desde la cuenta @operaciongedeon, pero no se entiende si lo lamentan, se ufanan o lo celebran.

Un revivido Iván Simonovis, quien en 2014 recibió la condición de casa por cárcel para continuar con su tratamiento médico luego de ser sentenciado a 30 años por los sucesos el 11 de abril de 2002, se asoma en la cuenta @Carive15 y postea: “Los eventos de las últimas 72 horas ratifican el compromiso de muchos hombres de armas en lograr la libertad de Vzla., incluso a costa de su vida. Mis respetos a todos estos héroes. Seguimos en la lucha, cuenten siempre conmigo”.

No aclare que oscurece

El propio capitán Javier Nieto Quintero, comandante de la plataforma Carive y uno de los cabecillas de la operación desmontada por el Gobierno Nacional, entrevistado por Napoleón Bravo el lunes 04 de mayo, se apura a aclarar que los caídos en La Guaira era unos soldados valientes, ajusticiados por “el régimen”, y reconoce finalmente la foto del cadáver del capitán Colina, aunque duda en ofrecer su respuesta de manera concluyente.

Se queja, eso sí, de la falta de recursos logísticos y seguidamente pide a las fuerzas armadas entender que “se acabaron los partidos políticos, no hay liderazgo capaz de sostener este problema tan grave que tenemos, no tienen el coraje de asumir que tenemos que ir a operaciones de fuerza, de guerra, porque ya se agotaron todas las medidas” con lo que se desmarca de los sectores moderados de derecha que se esfuerzan, mal que bien, en participar en el diálogo propuesto infinidad de veces por el presidente Maduro.

Falta la actuación de 16 grupos más distribuidos en todo el país, según Nieto Quintero, que esperan para continuar con la operación completa, por lo que considera que el movimiento no ha fracasado aún.

Sobre su relación con Cliver Alcalá, narcotraficante, golpista y traidor en manos del gobierno norteamericano, Nieto admitió el matrimonio tripartito que los une a Juan Guaidó, conspicuo líder de la oposición, en el “objetivo” de sumar fuerzas para derrocar al gobierno venezolano.

No afirma, pero tampoco niega, lo que el propio presidente Maduro primero, y el ministro Jorge Rodríguez después, demuestran con pelos y señales: sus relaciones con la empresa norteamericana Silvercorp para la contratación de mercenarios que actúen en el país, la intervención del narcotráfico, la DEA y de los gobiernos gringo y colombiano en la planificación de la maniobra fallida, y el sin fin de chapuzas que pusieron en evidencia la acción armada y luego el desmontaje de los desembarcos en las costas venezolanas.

“Lamento mucho que el Capitán Javier Nieto Quintero, haya decidido aliarse a un narcotraficante como Cliver Alcalá Cordones con la idea de salir del régimen de Maduro, si no lo hubiese escuchado en la entrevista que le hizo Napoleón Bravo, no lo hubiese creído. Lástima” postea desde la cuenta de Operación Gedeón el militar retirado José Antonio Colina, presidente de la Organización de Venezolanos Perseguidos Políticos en el Exilio.

Vienen más acontecimientos, parece el sino de la nueva normalidad. Lo ha reiterado insistentemente el primer mandatario nacional en sus alocuciones desde abril, y lo dicen los cabecillas del movimiento desestabilizador.

Cuando el gobierno norteamericano anunció cuantiosas recompensas por información que facilitara la captura de un grupo de funcionarios de primera línea del gobierno venezolano, con el propio Maduro a la cabeza por un monto de 15 millones de dólares, señalamos en el trabajo “Noche oscura: los $15 millones por Maduro que EEUU le resta al coronavirus” que tal anuncio inauguraba una etapa similar a la que han atravesado los gobiernos de Irak, Libia y Siria, con la proliferación de “sicarios y mercenarios, que realizan las más despiadadas incursiones en territorio ajeno sin medir ‘daños colaterale’ para alcanzar su objetivo y cobrar el jugoso botín”.

La respuesta inmediata del pueblo de a pie, milicianos y poder popular en alianza cívico-militar-policial, demostraron que no será una tarea fácil.

Pero la torpeza descomunal en las operaciones terroristas y las costuras sueltas que se evidencian en sus redes sociales, indican que es la ambición económica y de poder lo que acentúa la mayoría de sus esfuerzos, por encima de su supuesto amor a la patria.

Todo, al alcance de un clic.

Marlon Zambrano/VTactual.com

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