#VTactualEncuesta En Venezuela ¿Cada familia fue una escuela?

Sin una preparación previa, con la esperanza de que fuera por un corto período y haciendo uso de diferente herramientas, las familias venezolanas tomaron el control de la educación de sus hijos el pasado 16 de marzo, luego de que en Venezuela se confirmaran los dos primeros casos de Coronavirus.

Así transcurrieron los últimos tres meses para padres, madres, representantes, personal docente y alumnos. Sin embargo, no para todos cada familia se convirtió en una escuela.

Y es que la realidad de muchos durante la cuarentena estuvo marcada por la falta de conectividad, el exceso de actividades, pocos recursos y poca empatía por parte del personal docente.

Consultados por VTactual, un grupo de padres valoró el desarrollo del año escolar 2019-2020 que recién termina en el país.

Bárbara Rodríguez, madre de tres niños que se encuentran en diferentes etapas de la educación, reveló que el acompañamiento a cada niño se hizo cuesta arriba porque no contaba con una conexión a Internet estable que le ayudara a investigar los temas impartidos a sus hijos.

«Dependíamos por completo de los datos de mi teléfono y casi siempre se gastaban en las clases online que impartían las maestras, sobre todo a mi hijo que está en primaria y a la niña que ya está en bachillerato», explicó.

Los hijos de Bárbara estudian en colegios públicos y además de las asignaciones solicitadas por las docentes, tenían que realizar las actividades indicadas en el programa de televisión Cada Familia una Escuela.

Para Bárbara, saturar a los niños de actividades no es la respuesta.

Acotó a nuestra redacción que sus hijos perdían muchas horas de contenido por falta de agua en la institución y que terminó impartiendo más clases en casa de las que habían recibido en los dos primeros momentos del año escolar sus representados.

Otros encuestados por VTactual, hablaron sobre lo difícil que es enseñar sin tener conocimiento de las herramientas pedagógicas. Padres y alumnos agobiados por el sentimiento de frustración, fueron una constante en este proceso.

Eduardo Sánchez, padre de dos niños en edad preescolar, relató por su parte que la solicitud de actividades complejas, como manualidades que niños de 4 o 5 años todavía no pueden realizar, hizo más cuesta arriba este período escolar en cuarentena.

«La mayoría de las manualidades requerían materiales difíciles de conseguir en cuarentena. Eso sin contar que en el camino nos quedamos sin lapices ni creyones por el mismo motivo».

Nohemí Bustamante, enfermera y madre soltera de una niña, explicó que su hija tuvo que acostumbrarse a realizar las tareas en las noches, cuando ella llegaba de su turno en un hospital.

«Fue agotador. Cuando llegaba a casa lo que quería era descansar. A veces terminábamos de hacer las actividades en la madrugada. En otras ocasiones ninguna de las dos teníamos la disposición de sentarnos a estudiar: yo por cansancio y ella por fastidio».

En líneas generales, los encuestados señalaron que los niños lograron los aprendizajes esperados para su etapa, pero con un grado de dificultad que al final logró complicar todo el proceso.

Al momento de publicarse este trabajo, se desconoce cuánto tiempo más durará el confinamiento luego de que la curva de contagios se disparara en todo el país.

La OMS tampoco da muchas esperanzas sobre el final de la pandemia que, a juicio de sus expertos, no ha llegado a su peor momento.

Andreína Ramos Ginés/ VTactual

@aramosgines

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