¿Llegó “el chavismo” al poder en México?

Una vez obtenido el triunfo para la presidencia en México, Andrés Manuel López Obrador (AMLO) supera toda una campaña en contra que lo señalaba como “chavista” y ahora debe enfocarse en dirigir el mayor cambio político del país azteca en décadas.

Sin embargo, el tema más apremiante es la escandalosa inseguridad. Este círculo vicioso de impunidad, corrupción y crimen debe parar y recuperar regiones que prácticamente son zonas fallidas –por la ausencia de “Estado”-.

Menos urgentes, pero igual de importantes, son las negociaciones de los tratados comerciales, superar la desconfianza en las instituciones locales y alcanzar la reconciliación nacional (impulsada por sus enemigos políticos y caracterizada por la feroz polarización que generó la campaña en su contra).

En resumen, López Obrador debe enfrentar y reparar, a partir del 1 de diciembre, fecha en que tomará posesión de la presidencia, un tejido social destruido por años de violencia e impunidad.

Para terminar de alejar los fantasmas de una vez, en su discurso de triunfo, reiteró que se garantizarán todas las libertades individuales y sociales: Empresarial, de expresión y asociación.

 

Estado de derecho
Aunque el último año fue el más violento de la historia reciente del país, desde hace por lo menos una década las cifras son escandalosas: 200 mil asesinatos y 35 mil desaparecidos. La macabra guinda de este pastel fue la muerte por encargo de 132 políticos –48 de ellos candidatos– solo los últimos meses.

El desafío del nuevo mandamás del Palacio Nacional será construir un Estado de derecho a largo plazo —cambiando la estrategia de seguridad punitiva y militarizada— que debe verse en la disminución de la desigualdad en un país donde la pobreza afecta al 44 % de la población.

Relación comercial con EE. UU
Otra tarea necesaria es la renegociación favorable del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) –del que depende la tercera parte de su PIB– con EE. UU y Canadá.

Obvio, el proteccionismo de Donald Trump será un hueso muy duro de roer pues una de sus metas es reducir el déficit comercial con México, en el cual la balanza se inclina hacia el país centroamericano por 63,192 millones de dólares.

Cabe aclarar que el déficit comercial de Estados Unidos con México representa apenas 20% del que la nación del norte mantiene con China, que es de 347,038 millones de dólares, y es también inferior al de Japón (68,938 millones) y Alemania (64,865 millones).

Aunque no es un tema comercial, AMLO también debe aprovechar de mejor manera el inmenso ingreso que recibe el país producto de las remesas de sus ciudadanos en el país del Norte. Eso, además de evitar un posible impuesto de EE. UU frente a las remesas (lo que sería nefasto para la economía mexicana).

Relación migratoria con EE. UU
A unos días del triunfo, el presidente Trump conversó telefónicamente con López Obrador aunque se trató de una mera llamada de cortesía sin tocar ningún tema tirante.

Sin embargo, no puede olvidarse que durante su carrera como precandidato, AMLO hizo una gira por EE. UU y acusó al mandamás de la Casa Blanca de hablar de los mexicanos «como Hitler y los nazis se referían a los judíos» y de apoyar una campaña de odio «neofascista».

Con la política de Tolerancia Cero y la construcción del muro en la frontera este espinoso tema será transversal en la relación. Poco se puede adelantar de los resultados teniendo en cuenta el temperamento volátil de Trump y la poca experiencia diplomática del nuevo presidente mexicano.

Amanecerá y veremos
Más allá de la alegría de los sectores de la izquierda latinoamericana que ven en el triunfo de AMLO un refrescamiento ideológico del mapa regional –que giró drásticamente con la llegada de los gobiernos de derecha en Argentina, Chile, Ecuador, Brasil y Perú- es necesario esperar con cautela para evaluar su gestión.

Sobre todo teniendo en cuenta dos factores. El primero, que enfrentará a un congreso dividido en tres partes y siempre resulta peligroso dentro del actual sistema, sobre todo en estas democracias nuestras, hacer acuerdos -aunque sea tácticos- con los opositores ideológicos y enemigos históricos de todo lo que representa AMLO.

Y el segundo que en el Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) hay de todo: desde sectores de derecha extrema, hasta una izquierda radical que sólo conviven por la fidelidad hacia su líder y la expectativa de poder.

Ojalá que luego de décadas de sufrimiento, minusvalía social y pérdida de esperanza, por fin el pueblo mexicano se enrumbe hacia un futuro próspero y haya valido la pena esperar por tanto tiempo.

ER

El giro que dio Latinoamérica y sus consecuencias #1eraParte

 

 

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