Vuelven los falsos positivos a la Casa de Nariño

A pesar de que el nuevo presidente de Colombia, Iván Duque, es una cara fresca en la política –tiene apenas 4 años en estos menesteres- ingresa al Palacio de Nariño con toda la carga del uribismo: Falsos positivos, asesinatos selectivos, vínculos con el narcotráfico y boicot al acuerdo de paz.

Obvio, también con el apoyo de la mayoría de los colombianos que lo respaldaron por ser el ungido del ex mandatario: No votaron por Duque sino por «el candidato de Uribe«. Ni más, ni menos.

El nuevo presidente, viene del partido derechista Centro Democrático y se impuso en la segunda vuelta ante Gustavo Petro del movimiento de izquierda Colombia Humana, al conseguir unos de 10,4 millones de votos frente a  algo más de ocho millones.

El nuevo mandamás de la Casa de Nariño es hijo de un experimentado político, el liberal Iván Duque Escobar, quien fue gobernador de Antioquia, ministro de Minas y Energía de Belisario Betancur y registrador nacional.

Duque maneja un discurso técnico y un pensamiento que se pasea del conservadurismo moral al liberalismo económico.

Sobre los acuerdos de paz sostiene que hará modificaciones, pero “no los volverá trizas”. Los analistas políticos y sectores de izquierda mantienen serias dudas al respecto.

Duque está casado con María Juliana Ruiz, abogada que trabajó más de diez años en la OEA en Washington, y tienen tres hijos pequeños: Luciana, Matías y Eloísa.

Uribe es Uribe y Duque… también

La relación con el ex mandatario se hizo próxima en Estados Unidos, cuando Uribe terminó su mandato y lo llamó para que fuera su asesor en la ONU (también colaboró en el libro con sus memorias y fue su profesor asistente en la Universidad de Georgetown).

Sin embargo, Uribe y él se conocieron unos años antes, cuando Duque era consultor de la Corporación Andina de Fomento (CAF) y consejero del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), también en Estados Unidos.

En el instante en que Uribe declaró a Iván Duque como su elegido, saltó en las encuestas de 9% a más de 40%.

En el año 2014, Duque regresó a Colombia y después de integrarse de lleno en el partido de Uribe, fue elegido para el Senado y desde allí lanzó su carrera hacia la presidencia.

Ya el uribismo había mostrado su fuerza al imponer la victoria del «NO» en el plebiscito por la paz en octubre de 2016.

Amanecerá y veremos

Ya El País de España lo llama el «nuevo líder de la derecha”.

“Hemos vivido las elecciones más tranquilas de las últimas décadas, el proceso de paz da frutos”, aseguró el nuevo partido político de los ex guerrilleros de las Farc, a la vez que felicitaron al nuevo presidente tras el anuncio de los resultados.

Ellos saben muy bien que se vienen días de cruenta lucha –ojalá sólo política- para mantener la paz en Colombia y hacerla duradera.

Mientras, el ELN espera con expectativas la continuidad o no del diálogo con el nuevo gobierno.

En el resto de Latinoamérica, los enemigos de la guerra están preocupados por Duque y Uribe sobre todo teniendo en cuenta que tienen la principal base militar estadounidense de América del Sur.

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Sin sorpresas: Uribismo vuelve al poder en Colombia

 

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