#VTendencias Digisexualidad: ¿Preferencia o trastorno?

Aunque la tecnología ha participado en el ámbito sexual desde al menos hace cuatro décadas cuando la invención de la Wolrd Wide Web (WWW) masificó el acceso a la pornografía, no es sino hasta el año 2017 cuando se comienza a hablar de la digisexualidad, una tendencia que algunos psicólogos ubican dentro de los trastornos de salud mental pero que cada vez tiene más aceptación dentro de la sociedad.

Y es que otros especialistas aseguran que más que un trastorno, la digisexualidad podría ubicarse dentro del abanico de preferencias de los seres humanos en el intento de satisfacer sus necesidades.

La digisexualidad fue explicada por primera vez por los doctores Neil McArthur y Markie L.C. en el artículo de Twist 2017 Journal of Sexual and Relationship Therapy, “The Rise of Digisexuality: Therapeutics Challenges and Possibilities”.

En ese documento, definen a los digisexuales como individuos cuya “identidad sexual primaria proviene del uso de la tecnología”.

Se pudiera pensar entonces que en esta especie de etiqueta se encuentran circunscritas aquellas personas que utilizan juguetes sexuales como los vibradores inteligentes o que se relacionan con los sofisticados robots que cada vez tienen más auge en la industria del sexo.

Sin embargo, los especialistas señalan que incluso aquellas personas que practican el sexting a través de redes sociales como Skype o Tinder, sólo por mencionar algunas de estas plataformas, también deben ser consideradas como digisexuales sobre todo si la interacción a través de este tipo de aplicaciones es la única forma en la que obtienen placer sexual.

En este caso, la digisexualidad sería considerada como un trastorno que ocasionaría una especia de disfunción. Así lo resalta la psicóloga española Patricia Barato Salvador, quien explica que muchas personas que comenzaron a utilizar estas plataformas con un fin sexual terminan excitándose y obteniendo orgasmos únicamente cuando el encuentro se realiza de forma virtual. Esto incluye también a la pornografía por Internet.

«Hay que diferenciar filia de parafilia. La filia no conlleva problema clínico, mientras que la parafilia tiene un desvío y se considera trastorno. Si te gustan los zapatos no hay problema, pero si solo tienes erecciones cuando hay zapatos de por medio, sí es una parafilia», asegura Barato.

Un ejemplo de esta tendencia, que en el momento de su estreno parecía sólo un relato de ficción, es lo expuesto por el director Spike Jonze en la película Her, en donde un hombre se enamora del sistema operativo de su teléfono.

El tema también fue abordado por los guionistas de series como The Big Bang Theory a través del personaje de Rajesh Koothrappali, cuya confusión sexual se movía entre la heterosexualidad, la homosexualidad, la zoofilia y por supuesto la digisexualidad que exploraba con el famoso sistema operativo de su Iphone, bautizado por la empresa de la manzanita con el nombre de Siri.

Digisexualidad y salud mental

Para la psiquiatra venezolana Tatiana Muñoz, la digisexualidad podría estar relacionada con alteraciones del comportamiento como el miedo a la intimidad, frustración, soledad y rigidez mental.

Asegura que hay personas que esperan tener encuentros sexuales adaptados a sus gustos y que por ello no logran congeniar con otros en ese ámbito. “Para estos individuos un robot es la respuesta a esa necesidad de control, porque al ser un objeto pueden utilizarlo y obtener placer como quieran, cuando quieran”.

Por otra parte, Muñoz alerta que dada la celeridad con la que se han impuesto este tipo de preferencias, es importante que el personal médico se actualice y se prepare para enfrentar los desafíos que surgirán como consecuencia de la digisexualidad.

Andreína Ramos Ginés/ VTActual.com

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