#VTencuesta Cuarentena es vista por las personas como una oportunidad para estar en familia

La cuarentena social voluntaria decretada hace más de una semana por el Gobierno de Venezuela, y por las autoridades de otros países de Latinoamérica y el mundo, ha traído distintas reacciones sociales ante una situación absolutamente única en la historia reciente de la Humanidad.

Desde cadenas de oración, conciertos gratuitos y hasta la práctica de deportes de raqueta desde distintos lados en un balcón, el distanciamiento social, tan necesario para romper la cadena de transmisión del virus Covid-19, ha hecho al humano volver a sus raíces.

Y una de estas raíces es, precisamente la familia, la semila de la sociedad, de la que el sistema laboral y financiero imperante, nos ha alejado para poder tener números verdes.

En VTactual quisimos saber qué aspectos positivos podría haber traído la cuarentena, y lanzamos por nuestras redes sociales la siguiente prengunta: «Cuéntanos, ¿Qué ha sido lo mejor de la cuarentena?».

Y, aunque no lo parezca, la gran ganadora fue la opción de compartir en familia.

Por ejemplo, en nuestra encuesta en la cuenta oficial en Twitter @VTactualVE, el 59.3% de los participantes escogió esta respuesta como su favorita, el 22.2% descansar, el 14.8% respondió que organizar su hogar y el 3.7% respondió que leer un libro.

Y en nuestra plataforma en Instagram ocurrió lo mismo.  La mayoría de las respuestas estuvieron relacionadas con el compartir familiar.

«El tiempo en familia, sin duda», «Pasar más tiempo con mi bebé y jugar más y nuevas cosas con él», «estar con la familia»,  son algunas de las respuestas de nuestros seguidores en Instagram.

Pero también este tiempo de recogimiento, pareciera haber estimulado otras áreas de la creatividad de los venezolanos.  Algunos se han dedicado a explorar actividades como la fotografía o la cocina, mientras otros han querido intentar recuperar el sueño acumulado, y le han dedicado sus horas al buen Morfeo.

España vía Whatsapp

Y como la tecnología nos ha permitido acortar distancias y cruzar continentes, VTactual también conversó con algunos atribulados habitantes de la apocalíptica España.

Jesús Rondón vive en Málaga, España.  Le ha tocado esta cuarentena en soledad, porque es divorciado y, además, sufre de un cáncer de estómago etapa 1.

Pese a las dificultades, y a que su tratamiento para la enfermedad que padece fue suspendido porque el sistema de salud está colapsado, comenta que lo más hermoso que ha visto España con esta pandemia es la solidaridad humana.

«Aquí la gente se ha volcado en prestarse para ayudar en lo que fuese.  La gente joven en ayudar a la gente mayor en las compras, están dando camas a los más desamparados que viven en las calles, la gratitud de todos hacia los servicios médicos, cuando aplaudimos a las 8 por las ventanas.  Médicos jubilados que se han prestado a volver para ayudar a pesar del riesgo de conlleva», comenta, minutos antes de que inicie ese homenaje a los médicos del que habla.

«Para mi es lo que podemos sacar de positivo.  Que aún viendo el gran problema que tenemos, y a pesar de toda la mala gente que hay,  el porcentaje de humanidad es muy alto.  Solidaridad y caridad», resume Jesús.

Un poco más al sur, en Sevilla, le hicimos la misma pregunta a Juan Rodríguez.  De padre venezolano, pero nacido y criado en España, es padre de dos niñas de 5 y 7 años.  Aunque en su ciudad la curva de contagio no es tan elevada, igual está en cuarentena.

«Durante estos días, como soy divorciado y mis niñas están con su madre, me he dedicado a escribirles cartas, para que, en unos años más, las lean y no se olviden de lo que aquí vivimos», comenta y asegura que fue despedido de la empresa donde trabajaba.

«Nos despidieron a todos con fecha fija de recontratatación», explica, pero no se mostró muy confiado en que lo reenganchen.

El tercero en la fila es Iván Núñez.  Hasta el viernes pasado, Iván era jefe de ventas de una conocida empresa de jamones y otros productos de charcutería y delicateses.  Como Juan, fue despedido, porque la compañía no podía sostener a toda la nómina.

Ahora está en casa, en Ciudad Real, la misma que inspiró las aventuras de Don Quijote de la Mancha, con su madre Rosario, una adulta mayor de 71 años.

«Estamos relativamente cerca de Madrid, y aquí las calles parecen las de una ciudad fantasma. ¿Qué hay de positivo? Me he reencontrado con mi madre, incluso he aprendido algunas recetas de cocina de la vieja escuela española.  Antes mi vida se pasaba en un vehículo, conduciendo de ciudad en ciudad, y llegaba cuando ella estaba ya dormida.  Ahora, definitivamente, me siento nuevamente como un niño, y aunque no se lo digo, me alegra mucho que esté conmigo en esta situación», expresó.

Maya Monasterios Vitos-VTactual.com

Venezuela radicaliza la cuarentena y el combate biofísico al covid-19

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