#VTcrianza La tecnología: ¿Aliada o enemiga de la familia?

En un mundo diverso que todavía lucha con el pensamiento absoluto es muy común escuchar que la tecnología, en todas sus formas, es dañina para el desarrollo de los más pequeños. Pero así como pululan en todas partes detractores de los videojuegos, las redes sociales y las tabletas; también existen aquellos que utilizan como niñera este tipo de herramientas.

Ni tan calvo, ni con dos pelucas. Lo ideal, de acuerdo con estudios científicos desarrollados por las principales asociaciones pediátricas del mundo, es que la aproximación a las tecnologías se concrete en casa, con supervisión y orientación de los padres.

Y es que ese acercamiento entre el niño y la tecnología se va a producir inevitablemente y lo mejor es que cuando ese momento llegue, ya esté preparado para entender que los dispositivos y aplicaciones son un medio, no un fin.

La investigadora educativa canadiense Catherine L’Ecuyer, citada por la fundación española BBVA, aseguró que los niños menores tres años no deberían exponerse a aparatos tecnológicos, en ningúin escenario.

La especialista explica que el niño lo que encuentra en la pantalla es fascinación (actitud pasiva ante los estímulos) no atención sostenida. Ésta última es la que le proporciona al infante el interés por descubrir su entorno y le permite abrirse a la realidad sin prejuicios.

De acuerdo con los expertos, se asocia la exposición a estas herramientas a temprana edad con adicciones, problemas de atención y de impulsividad. Por otra parte, destacan que entre los 3 y los 5 años de edad lo ideal es que los niños utilicen aparatos tecnológicos menos de una hora al día, con la supervisión de sus padres.

La idea es que los adultos le expliquen qué está viendo y establezca relaciones entre ese contenido y el mundo exterior. Sea la televisión o una aplicación, su finalidad debe ser educativa. En este sentido, los padres debemos apuntar a que con estas herramientas los niños desarrollen sus capacidades creativas y para ello existen suficientes juegos y programas que pueden enseñar desde lógica hasta razonamiento espacial.

¿Se puede dirigir su uso?

De diferentes encuestas realizadas en todo el mundo se desprende que la mayoría de los niños utilizan los dispositivos, las aplicaciones y el Internet para jugar o comunicarse, no tanto para hacer tareas. En este apartado, el ejemplo de los padres y cuidadores juega un papel fundamental, porque no se le puede decir a un niño que la tecnología puede ser dañina si ve que los padres se están haciendo daño con ella.

Establecer horarios para el uso de la televisión, la computadora o el teléfono pueden ayudar bastante en este aspecto. Pero ese horario debe ser respetado también por el adulto y es un tiempo que tiene que utilizarse para conectar con el niño o adolescente.

Por otra parte, es indispensable que dentro de esas conversaciones que se tendrán “fuera de línea”, se le enseñe a los más pequeños a tener cuidado con la información que exponen sobre sí mismos en Internet. De esta forma estaríamos evitando que puedan ser víctimas de cyberacoso, grooming u otro tipo de estafa.

Asimismo, los especialistas señalan que los padres y cuidadores no deben prohibir el acceso a la tecnología sólo por hacerlo, sino que deben ofrecer alternativas realmente educativas y entretenidas que les enseñen otra visión sobre las cosas.

Tecnología y desarrollo biológico

Otro aspecto a tener en cuenta sobre el acceso de los niños a la tecnología es su implicación en el desarrollo biológico y psicológico del individuo.

Sobre este tema en particular, los pediatras destacan que el uso de pantallas antes de dormir interfiere con el ciclo del sueño ya que retrasa la secreción de melatonina, una hormona que entre otras cosas es responsable del crecimiento.

Finalmente, se ha comprobado que el uso de dispositivos tiene un gran impacto sobre el desarrollo psicomotor de los niños, sobre todo si son menores de tres años. Algunos de los aspectos que se pueden ver comprometidos son: el lenguaje, el manejo de las emociones y la formación del vínculo de apego con los padres.

Expuestas estas recomendaciones, es importante señalar que la decisión de permitir que los niños accedan o no a estas herramientas debe ser tomada única y exclusivamente por los padres, una vez evaluada la situación particular de su núcleo familiar.

Andreína Ramos Ginés/ VTActual.com

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