#VTcrianza Los peligros de la hipersexualización de la infancia

Cuando en 1955 el escritor ruso Vladimir Nabokov publicó su obra literaria «Lolita», una sociedad escandalizada se enfrentó al romance entre un hombre maduro y una niña de 12 años. En realidad no había nada romántico en la historia, el profesor Humbert Humbert estaba obsesionado con una adolescente y abusó de ella, quien en su inocencia estaba fascinada por toda la atención que el pedófilo le proporcionaba.

Lo que se encontraba plasmado en letras, fue llevado a imágenes tiempo después. La versión de 1962 llevada a la gran pantalla retrataba a una Lolita hermosa y evidentemente juvenil. En cambio, la versión de 1997, protagonizada por Jeremy Irons y Dominique Swain, mostraba a una niña hipersexualizada, que utilizaba maquillaje y tenía una actitud poco apropiada para su edad.

Esa quizás es una de las referencias más famosas sobre la hipersexualización a la que ha sido sometida la infancia y la sociedad en general, situación que pone en grave peligro su desarrollo y bienestar.

La primera vez que se acuñó el término de hipersexualización para este comportamiento fue con la publicación de un estudio promovido por el Gobierno del Primer Ministro británico, David Cameron y realizado por la Unión de Madres, que para ese entonces era extrañamente presidida por un hombre llamado Greg Bailey.

En el informe, se conceptualiza a la hipersexualización como «la sexualización de las expresiones, posturas o códigos de la vestimenta considerados como demasiado precoces”. El documento de casi 200 páginas advierte además sobre la gran cantidad de imágenes sexuales que rodean constantemente a los niños y cómo los adultos han tomado una actitud cómplice ante esa situación.

Fiestas infantiles en donde se toca música de contenido sexualmente explícito, bailes sensuales en donde las protagonistas son niñas pequeñas; películas, series y contenido audiovisual de todo tipo en el que se incita al acto sexual, son apenas algunas de las manifestaciones más comunes de está desviación que pueden observarse a diario.

Sin embargo, los estímulos externos no son los únicos. Y es que desde el propio seno familiar la niñez está siendo bombardeada con mensajes de sexualización y comercialización, sobre todo de las niñas, que sienten la necesidad de crecer prematuramente para ser aceptadas en la sociedad.

La psicópedagoga venezolana Yesenia Gómez, señala que esta sobre estimulación termina acabando con la niñez y su esencia. Una etapa que debería ser de descubrimiento de la propia personalidad, termina siendo una de imitación de cánones estéticos y de comportamiento alejados de lo que debería ser realmente un niño.

«Los padres no entienden el daño que le hacen a sus hijos cuando los visten con ropa reservada para adultos, cuando maquillan y peinan a las niñas como mujeres, cuando aceptan que una empresa o academia de modelaje comercie con su imagen«, resalta.

El Informe Bailey comparte la opinión de Gómez. Además, destaca que la hipersexualización de las niñas tiene relación con el papel de la mujer como objeto sexual.

Por otra parte, Gómez enumera las consecuencias que la hipersexualización tiene sobre los infantes. Entre ellas, la destrucción de la autoestima, vulnerabilidad ante la manipulación y posible aparición de trastornos psicológicos.

Resalta la especialista, que esta situación se viene profundizando desde la década de los 80 y que en la actualidad ha tenido su clímax con la aparición de las redes sociales.

«Las estadísticas actuales y la situación en la que viven algunos adultos y jóvenes, que se encuentran sometidos por las drogas, el embarazo temprano e incluso la pobreza; son una muestra de esa hipersexualización que ha venido minando la infancia a escala global», finaliza.

Andreína Ramos Ginés/ VTActual.com

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