#VTcrianza ¿Cómo estar bien si nada está bien? Guía para padres en cuarentena

“Algunos niños tomamos la decisión de no molestar, con la secreta esperanza de ser finalmente reconocidos y amados por nuestra madre si no la hacemos enojar nunca”, Laura Gutman.

Aunque todos compartimos la cuarentena como modo actual de vida, cada quien la vive de forma diferente. Algunos desde la soledad absoluta, otros junto a familiares, parejas o amigos. También están los más vulnerables, esos que no tienen techo ni trabajo. Todos, al margen de sus historias, están siendo afectados por la pandemia.

¿Por qué comenzar con esta reflexión un artículo dirigido a padres? Porque no importa en qué lugar nos encontramos, si tenemos recursos o no. Da igual quiénes somos, porque lo único que se necesita de nosotros en este momento es empatía y conciencia, para asumir con responsabilidad el distanciamiento social.

Ese distanciamiento social ha mostrado las fisuras mejor escondidas, los problemas históricamente ignorados y las vulnerabilidades de muchos vínculos, que en situaciones extremas es que se ponen a prueba.

Uno de esos vínculos es el que tenemos con nuestros hijos, quienes de la noche a la mañana también se convirtieron en nuestros alumnos y con suerte, si trabajamos en ello, en nuestros mejores maestros.

No importa si eres padre o madre a tiempo completo y ya estabas con tus hijos en casa antes de esto, la presión de sentirse en peligro y de no poder hacer nada al respecto (más allá de resguardarnos del virus y desinfectarlo todo) pudiera estar haciendo mella en la relación que tienes con tu descendencia.

Peor aún si trabajabas todo el día en la calle y ahora debes seguir haciéndolo desde casa, con una, dos o más personas chiquiticas reclamando tu atención todo el día.

La idea es no morir en el intento y tratar de evolucionar con la situación, que seguramente debe estar proporcionándole a más de uno las respuestas que necesitaba para completar su transformación personal.

Como lo expresó esta semana el escritor italiano, Paolo Giordano: “Más que temer al contagio, temo que después de haber enfrentado esta situación el mundo siga siendo el mismo lugar de antes”.

Estar disponible: el primer mandamiento de la crianza

Para ser buenos padres lo principal es estar disponibles. Y no hablamos de lo físico, que es lo básico, sobre todo nos referimos a lo emocional. Sin embargo, esto no se da naturalmente en todos los casos, es más bien una cualidad que se cultiva con mucho trabajo interior.

Cuando nos encontramos gritando, alterados, por alguna situación con nuestros hijos, lo más probable es que estemos respondiendo desde nuestras experiencias y carencias. En ese caso, lo primordial es reconocer que necesitamos estar disponibles primero para nosotros y cubrir nuestras necesidades (soledad, esparcimiento, alimentación, descanso, atención, etc.) para luego poder estar ahí para ellos.

La psicopedagoga Yesenia Sánchez refiere que en situaciones de estrés como la que estamos viviendo actualmente, se prioriza la construcción del ahora para minimizar la ansiedad. “Sin el sentimiento de ansiedad determinándonos, nos comunicamos mejor. Entonces, la idea es identificar lo que nos produce esa sensación para trabajar en ello”.

Al respecto, Sánchez sugiere trabajar con el cuadrante de la actitud en el que identificamos nuestras necesidades y sentimientos respecto a personas, situaciones o cosas.

Asimismo, la especialista valora la importancia de buscar actividades que favorezcan la conexión con uno mismo y otras que fortalezcan el vínculo con los niños.

“Dormir al menos siete horas, respetar los horarios de alimentación y no establecer metas es importante cuando todo se ha vuelto un caos. Algunas personas están trabajando en agendas apretadas, imponiéndose objetivos para reorganizar espacios y terminar o empezar nuevos proyectos. Algunos tienen la estabilidad emocional para hacerlo, otros no. Esos son los que tienen que darse un tiempo y vivir el día a día. Si se enfocan en el presente, veremos mejores resultados”, asegura.

Por otra parte, Sánchez señala que otro motivo de estrés es el papel que en este momento los padres están desempeñando como educadores, algo para lo que no están preparados. “Guías interminables son enviadas por los colegios para ser resueltas por los niños con ayuda de los padres, quienes en muchos casos deben trabajar desde casa o simplemente no cuentan con las herramientas pedagógicas para desempeñar esa función. En estos casos la invitación es a observar primero el ritmo del niño y hacer las cosas como mejor le funcione a cada quien”.

Sánchez también invita a las familias a realizar actividades en conjunto que les permitan conectar de otra forma. Juegos de mesa, ejercicios aeróbicos, yoga o simples conversaciones sobre los anhelos personales, son una buena forma de cultivar la relación con nuestros familiares.

Por último aboga porque los padres no se apoyen en la tecnología para “tranquilizar” a sus hijos. Al final, la adicción por los dispositivos electrónicos que se puede desarrollar, agregará un problema extra a nuestra ya complicada dinámica de vida.

Andreína Ramos Ginés/VTActual.com

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