#VTanálisis Coronavirus: negocio o ataque contra los pueblos

Luego de que en 1962 la Agencia Central de Inteligencia estadounidense (CIA, por su sigla en inglés) ejecutara una serie de maniobras encubiertas contra Cuba que se conocieron con el nombre de Operación Mangosta, cualquier teoría conspirativa que en el pasado pudiera ser tomada como una locura hoy es una sospecha perfectamente válida digna de ser investigada.

Y es que es muy extraño que en plena negociación de un acuerdo comercial con EE. UU. y siendo el principal tenedor de la deuda externa de este país (18.7 por ciento), China enfrente una posible pandemia que seguramente afectaría a su economía y en líneas generales el normal desarrollo de su sociedad.

Se trata del Coronavirus 2019, una epidemia que comenzó en la provincia china de Wuhan y que hasta el momento ha cobrado la vida de 361 personas, mientras otras 17 mil 205 engrosan la lista de casos confirmados en todo el país.

De acuerdo con el doctor Erick Rodríguez Mierez, exministro de Salud venezolano, las operaciones de bioterrorismo son una costumbre bastante conocida de los gobiernos norteamericanos, que sólo en cuba en el marco de la Operación Mangosta ejecutaron más de cinco mil ataques que incluyeron la infección de los cultivos de tabaco con moho azul y la aspersión de escopolamina, desde aviones de vuelo rasante, en toda la isla.

Señala Rodríguez Mierez que dada la naturaleza del virus que apenas tiene un índice de mortalidad del 1% de los infectados y tomando en cuenta la escandalosa actitud que ha tomado EE. UU. ante el anuncio de epidemia, lo más probable es que el Coronavirus sea el perfecto Caballo de Troya que necesita el gobierno estadounidense para desestabilizar a la nación asiática.

“No hay mejor forma de mantener distraída a la sociedad que llenándola de miedos y atacándola en pequeños frentes que al final se convierten en un gran problema, si no se tiene la capacidad para contenerlos”, asegura el exministro.

Para Rodríguez, China se convirtió en una amenaza para el imperio estadounidense –que ya se encuentra bastante deteriorado porque no tiene recursos qué controlar- por su desarrollo tecnológico y por el crecimiento de su Producto Interno Bruto que para 2030 representará el 28% del PIB mundial: 10% mayor al que se estima para EE. UU.

“No es de extrañar que China sea atacada, como lo han venido haciendo por ejemplo con las protestas de Hong Kong, porque cualquier distracción que pueda debilitarla es significativa para los objetivos hegemónicos de EE. UU.”, destaca Rodríguez Mierez.

Las farmacéuticas, el otro lado de la historia

Aunque los científicos aseguran que el desarrollo de una vacuna para el Coronavirus podría tardar al menos un año, grandes corporaciones como la británica GlaxoSmithKline han asegurado que trabajan arduamente para tener listo lo antes posible el tratamiento para esta enfermedad. Una empresa que parece altruista pero que deja millonarias ganancias.

En efecto, por su labor en la fabricación de medicamentos, esta empresa británica alcanza márgenes de ganancia de al menos 20%, una cifra modesta si consideramos el 42 que arrojó Pfizer en su ejercicio fiscal del año 2013. Un resultado que ha mermado por los escándalos en los que se ha visto involucrada la compañía al ocultar intencionalmente que uno de sus fármacos podría curar el alzheimer.

Como lo relata la exdoctora Ghislaine Saint-Pierre Lanctôt en su libro “La mafia médica”, la industria farmacéutica ha levantado poderosos muros para crear su imperio, muchos de los cuales están basados en el control, manipulación y extorsión de los científicos; en la creación de una estructura mediática totalmente alineada con sus intereses económicos y en el adormecimiento de la población a través de los medicamentos que supuestamente fueron creados para sanar y liberar.

Andreína Ramos Ginés/ VTActual.com

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