#VTanálisis Abusos en la industria del entretenimiento: una cuestión de géneros

Las denuncias sobre el abuso contra las mujeres en la industria del entretenimiento no son nuevas, lo que sí es reciente es la admisión de estos hechos por parte de sus víctimas.

Desde el caso del productor y fundador de Miramax, Harvey Weinstein, pasando por el famoso concurso Miss Venezuela y su «operación colchón», hasta el centro de la industria en México, dominado por Televisa, todas las denuncias de abuso tienen como denominador común el papel de la mujer como objeto sexual.

Casi veinte años antes (1998) de que la estrella de televisión mexicana-estadounidense, Kate del Castillo, denunciara la existencia de un «catálogo» de actrices que eran ofrecidas a productores del canal Televisa y otras figuras de poder de ese país, el grupo de rock Molotov denunciaba la situación con mucho detalle en su canción «El carnal de las Estrellas».

Y es que ese tema hace referencia precisamente al eslogan de Televisa «El canal de las estrellas», donde según Del Castillo, para llegar a triunfar, debías antes aceptar sin chistar ser la acompañante de ejecutivos de la planta y otros invitados a los que el medio de comunicación quisiera tener felices.

“La primera vez que me invitaron (a una cita con ejecutivos de Televisa) yo estaba haciendo ‘Muchachitas’ y yo tenía a mi novio, que era Ari Telch. Entonces dije ‘ay muchas gracias, Ari y yo vamos a estar ahí’, y me dijeron ‘no, no, nada más estás tú invitada’. Les dije, ‘¿sabes qué?, no, no se me antoja ir, muchas gracias’. Y cuando colgué me hablaron y me dijeron: ‘¿Cómo que no vas? Casi casi me dijeron ‘no te estamos preguntando’, cuando a mí lo que me ofrecieron fue ir a entretener a unos señores que yo no conocía y me pareció de lo más bajo y nunca lo acepté’”, señaló la actriz.

Kate del Castillo, que se hizo famosa por haber ido a visitar al narcotraficante mexicano «El Chapo» Guzmán a su campamento secreto en la selva mexicana y luego rodar un documental titulado «Cuando conocí al Chapo», ha explicado que la empresa vendía sexualmente a sus «estrellas» sin tapujos.

“En las comidas de publicistas, eras básicamente una elegida, así ¡wow! si te invitaban (…) porque literalmente esas comidas eran para ofrecer a las actrices a los publicistas, que son la gente que mete el dinero en Televisa, quienes compran los tiempos al aire”, denunció.

Movimiento #MeToo

Y la denuncia de Kate salía luego de que, en 2017, investigaciones periodísticas de los diarios estadounidenses New York Times y The New Yorker publicaran trabajos que describían presuntos abusos sexuales por parte de Harvey Weinstein a decenas de mujeres.

Inmediatamente, la justicia de ese país recibió más de 90 denuncias, algunas de hace varias décadas contra el productor de cine, iniciándose el movimiento mundial conocido como #MeToo (Yo también).

La frase la popularizó la actriz Alyssa Milano, quien el 15 de octubre de ese año lanzó un tuit en el que invitaba a las mujeres, famosas o no, a contar sus historias de abusos sexuales y acosos.

«Si ha sido acosado o agredido sexualmente, escriba ‘metoo’ como respuesta a este tweet. Si todas las mujeres que han sido acosadas sexualmente o abusadas escribieran ‘me too’, quizá podríamos tener una idea de la magnitud del problema», expresó.

 

Para 2019, Weinstein había sido expulsado de la Academia de Hollywood, y se internó en un centro médico para atender su problema de adicción al sexo, vendió sus bienes para pagar su defensa y se divorció de Georgina Chapman, su esposa por 10 años, además de recibir el rechazo de la industria que lo elevó al Olimpo durante más de 20 años.

Finalmente, la justicia actuó en febrero pasado. Para muchos a medias, pues sólo fue declarado culpable de dos de los cinco delitos que se le imputaban: delito sexual en primer grado (forzar a una mujer a practicarle sexo oral) y violación en tercer grado.

Sin embargo, fue declarado inocente de los cargos de agresión sexual «depredadora», término legal que se utiliza para explicar que el crimen es parte de la conducta del acusado, es decir, que es un violador natural.

Si hubiese sido declarado culpable de todos los cargos, el otrora rey de la meca del cine habría podido ser condenado a cadena perpetua, pero fue condenado a 23 años de prisión que deberá cumplir en una cárcel de máxima seguridad.

Y aunque aún tiene pendiente un juicio por cuatro cargos similares en Los Ángeles, a sus 68 años es prácticamente imposible que salga vivo de su primera condena.

La operación colchón del Miss Venezuela

Y un año más tarde de que estallara el #MeToo se reveló un secreto a voces: la fábrica de reinas de belleza mundiales, con unas 214 coronas en más de 100 concursos del mundo, el Miss Venezuela, también tenía su propio listado.

Las primeras denuncias las hizo en 2015 la exconcursante Patricia Velásquez. En su libro autobiográfico “Sin tacones, sin reservas”, aseguró que se prostituyó para alcanzar la fama.

Pero la gota que derramó el vaso fue en 2018, cuando un par de reinas de bellezas un poco enemistadas, respondieron en Twitter e Instagram a Anarella Bono, que destapó una red de prostitución, que al igual que en Televisa, vendía a las misses a personalidades dentro y fuera del país, incluyendo mandatarios latinoamericanos.

“Te puedo decir que sí existe (…) La oferta más común es una equis cantidad de dinero en dólares para que vayas como dama de compañía para cualquier lugar”, declaró Andreína Castro, otra exinquilina de La Quinta del Miss Venezuela.

Maya Monasterios Vitols/VTActual.com 

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