#VTalPasado Historia y cotidianidad en el pincel de Carmelo Fernández

Un 9 de febrero de 1887, muere en la ciudad de Caracas el artista y pintor Carmelo Fernández. Su obra ha dejado un legado importante dentro del mundo artístico del siglo XIX tanto en Venezuela como en Colombia y sobre todo, la interpretación de su presente por medio de sus pinturas y dibujos, se ha convertido en una valiosa fuente para reconocer y entender la cotidianidad de aquella naciente vida republicana de ambas naciones.

A pesar de su presencia en una fase importante del proceso de independencia, de su afinidad al proyecto del libertador Simón Bolívar y a su propia obra artística, Carmelo Fernández es poco reconocido dentro de la historia venezolana. Su recuerdo es más activo dentro de la literatura artística y gráfica.

Carmelo Fernández fue un pintor venezolano que recorrió y retrató los paisajes de la República de Colombia

Nace en la guerra

Carmelo Fernández nació en el año 1809 en el poblado de Guama, en el actual estado Yaracuy. Fue sobrino de José Antonio Páez, elemento que determinaría gran parte de su desenvolvimiento personal en su futuro inmediato.

Por su vinculación familiar, fue un niño que conoció muy de cerca las vicisitudes de la guerra. A temprana edad recorría los campamentos y conocía al Estado Mayor del ejército patriota y como señala en sus Memorias, se divertía “al dibujar tropas y escenas militares”.

Pero sería gracias a su talento que la vida de Fernández cambiaría rápidamente. Su tío lo envía a Caracas para completar su educación bajo la tutela de Tomás Lander. A partir de este momento es incorporado a una escuela de primeras letras.

En el año de 1821 es inscrito en una academia de dibujo que estuvo dirigida por un oficial francés, quien al ver el talento del joven Fernández, recomienda ampliar su formación con estudios fuera del territorio. Es así como es enviado a la ciudad de Nueva York, donde ingresa al Colegio Washington, lugar donde conoció y perfeccionó las técnicas de pintura en acuarela.

Entre la pasión y la convicción

Tras 4 años fuera del territorio, regresa a Venezuela en 1827 y se convierte en testigo presencial de la última visita de Bolívar a su tierra natal. Maravillado por la pompa militar de la comitiva patriota, decide alistarse a las filas del ejército de la Gran Colombia y acompañar las acciones que se desarrollarían en los años siguientes, teniendo entre sus asignaciones el área de topografía, donde fue encargado de levantar una carta geográfica de la Nueva Granada.

En este tiempo debió viajar por diferentes parajes de la Nueva Granada, conociendo y haciendo algunos dibujos de sus caminos, paisajes, terrenos y su gente. Sin embargo, su vida militar fue muy corta. Con motivo de la desintegración de la llamada Gran Colombia, Fernández regresa a Venezuela e inicia  otra etapa de su vida.

Su entrega a la pintura y el dibujo

Radicado en la ciudad de Valencia, dedica parte de su tiempo a la enseñanza pero también al dibujo de retratos y miniaturas. En 1833 conoce al geógrafo Agustín Codazzi, quien prontamente lo incorpora en los proyectos del Atlas Físico y Político de la República de Venezuela. En ella, aporta líneas, trazos y dibujos a los diversos mapas contentivos en esta obra que buscaba plasmar los diversos territorios de la naciente república venezolana.

Campamento Goajiro del pintor Carmelo Fernández. Ubicado en la colección de la Gobernación del Estado Zulia

También participó en la hechura de los retratos de los próceres de la independencia para ilustrar y acompañar el libro Resumen de la Historia de Venezuela, de Rafael María Baralt y Ramón Díaz. Con este trabajo da visibilidad, bajo la línea heroica que está presente en el libro, de los civiles y militares que fundaron los inicios de la Venezuela republicana.

Entre muchos trabajos con el pincel, la pluma y otras técnicas, participa en la comitiva que se encargó de traer los restos del Libertador a Venezuela en 1842. Tuvo la tarea de acopiar, por medio de dibujos y pinturas, todo el proceso de esta misión. Algunas de sus litografías se publicaron en una edición especial del libertador en el periódico El Venezolano.

Pintura realizada por Carmelo Fernández para la portada del Atlas Físico y Político de Venezuela del geográfo Agustín Codazzi

Entre 1849 y 1852 regresa a Colombia y junto con Codazzi integran una Comisión Corográfica y se convertirá en un viajero que plasmará las visiones y miradas de su entorno en diversas pinturas sobre los paisajes colombianos.

Regresa a Venezuela y entre algunos viajes a Europa, sigue realizando trabajos de reproducción de paisajes, como las obras decorativas que hizo para el Palacio de gobierno de Maracaibo.

Entre 1870 y su muerte, su trabajo estará más dedicado a la docencia y las obras públicas, pero nunca se separó de su gran labor que fue el dibujo y la pintura. Sus obras retrataron la cotidianidad de un tiempo.

Sin duda alguna, sus pinturas sobre paisajes, lugares y retratos, entre ellos los de Bolívarson un registro visual de un testigo directo de una parte del devenir histórico del pueblo venezolano y colombiano.

SAS/VTactual

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