#VTalPasado 1989: El despertar del pueblo venezolano ante el paquetazo neoliberal

La imagen de un “país modelo” en América Latina dejo de ser sostenible en febrero de 1989 cuando Venezuela mostró ante el mundo, la profunda crisis de su sistema democrático y su gobierno presentaba ante su pueblo, las verdaderas intenciones de su política “nacional”.

El 27 de febrero de 1989 quedaría para la historia como el día en que el pueblo venezolano despertó de un breve letargo por la ilusión del modelo puntofijista. Este modelo político, instaurado desde 1958, daba muestras reales de su agotamiento y tras la aplicación de un paquete económico de corte neoliberal y la posterior represión de las fuerzas del Estado en aquellos días de febrero y marzo de 1989, ese mismo pueblo se mantendría activo para incidir en los próximos acontecimientos de su devenir histórico.

Muchas de las imágenes que hoy conocemos del 27 de febrero de 1989 fueron tomadas por el lente del foto reportero Francisco Solórzano, mejor conocido como Frasso. Durante aquellos días, logró captar diversos momentos que quedaron plasmada en la memoria del pueblo venezolano

La coronación

El 2 de febrero de 1989, Carlos Andrés Pérez toma posesión, por segunda vez, del cargo de Presidente de la República de Venezuela tras la victoria electoral de diciembre de 1988. La fastuosidad con que se realizó su juramentación, anunciaría un mal presagio para la población venezolana.

Para la dinámica de la élite partidista todo se mantenía igual. Los partidos tradicionales se hacían del poder y el modelo político seguía en marcha. Sin embargo, los evidentes casos de corrupción, la violencia política, el empeoramiento de la situación económica y finalmente, la aplicación de medidas neoliberales en el país, fueron los elementos que determinaron la activación de una crisis importante dentro del modelo puntofijista.

A pesar de esta situación, Pérez no escatimó esfuerzo en su toma de posesión para mostrar una imagen distinta al país. En un acto realizado en el Teatro Teresa Carreño, con invitados presidenciales de diferentes partes del mundo, se presentó como un líder regional, que buscaba reorientar al país hacia la prosperidad y el progreso.

En su discurso, dejaría entrever que el año 1989 era un momento de cambio. Sin señalarlo directamente, anunciaba la llegada de medidas “importantes” para el país: “Por eso 1989 será un año de reformas, el primero de algunos años de reformas, de profundización y de apertura del sistema y de su consolidación…”

Incertidumbre nacional y la llegada de las medidas neoliberales

Con la frase un “acuerdo inevitable” Carlos Andrés Pérez anunciaba el 16 de febrero de 1989 una serie de medidas económicas que son mejor conocidas por la historiografía y la población venezolana como el paquetazo.

Unos días antes del anuncio oficial, el país se encontraba en un ambiente de zozobra total. Lo que se presentaba ante la opinión pública eran las contradicciones por parte de los voceros del Estado y la falta de información clara sobre la situación.

En la segunda semana de febrero, fue cuando el gabinete económico informaría la posibilidad de aplicar una serie de medidas bajo la tutela del Fondo Monetario Internacional (FMI), lo que marcaba el verdadero camino de la política gubernamental: Llegaba la hora de la aplicación del neoliberalismo en Venezuela.

Ante esta realidad, la situación en la calle comenzó a cambiar en detrimento de la población venezolana, incluso antes del esperado anuncio oficial. El descontento se apoderó de las calles y serían algunos diarios de circulación nacional, los que presentarían a la opinión pública, la situación en los establecimientos y locales comerciales: falta de algunos rubros como sal, leche, harina de trigo, azúcar, aumento de productos de primera necesidad y acaparamiento. Aún faltaba lo peor.

La respuesta del pueblo y la represión del Estado

Inmediatamente al anuncio del presidente Pérez, se generaron las condiciones para encender la llama del descontento popular. Liberación de las tasas de interés, aumento del 100 % de la gasolina, racionalización y eliminación progresiva de los aranceles de importación, aumento de las tarifas de los servicios públicos y eliminación de las tasas preferenciales de las divisas, serían algunos de los anuncios. Pero la situación se aceleraría cuando, tras el anuncio del aumento del 30% del pasaje en el transporte público, los conductores y transportistas aumentaron a un 100%, lo que caldeó los ánimos de la población.

La mañana del 27 de febrero de 1989, el pueblo al encontrarse con el abuso de los transportistas, se quedó en la calle y en pocas horas las protestas se dieron lugar en varias zonas del país. Guarenas, Caracas, La Guaira, Maracay, Valencia y otras ciudades del país se llenarían de enfrentamientos entre los cuerpos de orden público y la población venezolana.

El gobierno nacional al no poder contener el clamor popular, decide suspender las garantías constitucionales y reprimir a la población con la activación de la presencia militar. Para el 28 de febrero, se registran centenares de muertos y heridos en la ciudad capital.

Los efectivos militares estuvieron desplegados por muchas de las zonas populares de Caracas para asediar a la población. Fotografía captada por el lente de Francisco Frasso Solórzano

Las protestas continúan y las zonas populares de Caracas son allanadas y su población masacradas por los efectivos militares, elevando así los registros de fallecidos. En los días siguientes se fueron aplacando las protestas y ya para el mes de marzo, pese a la situación de violación de los derechos humanos, el gobierno nacional se mantuvo activo en sus planes y firmaría con el FMI una carta de intenciones.

Para la segunda semana de marzo, la “normalidad” comienza a reinar en la ciudad tras el levantamiento del toque de queda por parte del gobierno nacional. La desinformación y manipulación de los acontecimientos fue lo que privó a nivel oficial, criminalizando al pueblo. Sin embargo, la fuerza de la conciencia y memoria colectiva se han logrado imponer a través del tiempo, y han permitido que aquél 27 de febrero se imponga como el día de la rebelión popular.

Simón Sánchez/VTactual

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