Violencia en Colombia se lleva a otro dirigente social

Entre el 1 de enero de 2018 y el 30 de abril de 2019 han sido asesinados 317 lideres sociales colombianos, víctimas de la violencia y la polarización en ese país. A esa cifra se suma la muerte de Dagoberto Álvarez, tesorero de la Junta Comunal en Playa de Belén, Norte de Santander, el pasado sábado 1 de junio.

El anuncio fue hecho por la senadora de izquierda Aída Avella, quien expresó que el gobierno del presidente Iván Duque debe “responder por el genocidio” de estos luchadores, al asegurar que los ataques contra los defensores de los derechos humanos han sido planificados.

El cuerpo de Álvarez fue hallado con varios impactos de bala. Sus familiares y allegados han denunciado que la víctima fue sacada a la fuerza de su vivienda el sábado por la noche por un grupo de hombres armados.

En total, desde que se firmó en el año 2016 el Acuerdo de Paz con los exmiembros de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) han sido asesinados más de 500 lideres sociales.

La vivienda de Álvarez está ubicada en la región de el Catatumbo, zona fronteriza con Venezuela, en donde opera la guerrilla del Ejército de Liberación Nacional (ELN), disidencias de las FARC, grupos narcotraficantes y un reducto del Ejército Popular de Liberación (EPL), considerado por el Gobierno como una banda criminal.

La víctima había interpuesto una denuncia por amenazas ante la Fiscalía y esta fue remitida a la Unidad Nacional de Protección para que se tomaran medidas de seguridad. Sin embargo, Álvarez nunca consiguió el apoyo que buscaba.

Sólo en el Norte de Santander, uno de los departamentos más golpeados por este fenómeno, han sido asesinados 25 luchadores. En 2019 la cifra de lideres sociales ajusticiados asciende a 88.

ARG

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