Las otras víctimas del Holocausto

Cada 27 de enero se conmemora el Día Mundial de las Víctimas del Holocausto, porque ese día las tropas soviéticas liberaron el campo de concentración y exterminio nazi de Auschwitz-Birkenau. Pero, contrario a lo que la historia (sobre todo cinematográfica) nos ha contado, en estos campos no sólo había judíos, sino que allí iban a parar todos los que los nazis consideraban sus enemigos.

Gitanos, homosexuales, comunistas, serbios, polacos, prisioneros de guerra y civiles soviéticos, españoles republicanos, personas con alguna discapacidad, masones y hasta Testigos de Jehová, fueron igualmente torturados y asesinados durante el Tercer Reich, sin que casi nadie le dedique películas enteras y shows de televisión por canales pagados.

Y es que para la Alemania de Adolfo Hitler, cualquiera que se interpusiera entre su ideal de una raza aria superior que dominaría el mundo, debía ser exterminado.

100.000 homosexuales arrestados

Por ejemplo, la historia de los 100.000 arrestos a homosexuales durante el nazismo, es algo muy poco conocido hasta ahora. En su artículo «Homocausto: el silencio ensordecedor de los ‘triángulos rosados'», el columnista italiano Nicola Napoletano explica que ser homosexual en aquella época era sinónimo de ser traidor a la patria.

«Entre los homosexuales hay algunos que adoptan el siguiente punto de vista: ‘Esto lo que hago no se trata de nadie, se trata de mi vida privada’. Pero no se trata de su vida privada. Para un pueblo, el dominio de la sexualidad puede ser una cuestión de vida o muerte. Una gente con muchos hijos puede aspirar a la hegemonía mundial, a la dominación mundial. Tener relaciones sexuales entre hombres, por lo tanto, equivalía a ser saboteadores de la raza aria y traidores a la patria», dijo alguna vez Heinrich Himmler, el segundo hombre del Reich Nazi.

Los homosexuales estaban identificados, igual que los judíos, pero en lugar de la mundialmente famosa «estrella de David» de color amarillo, era un triángulo invertido color rosado, y aunque no se sabe a ciencia cierta cuántos fallecieron, se cree que más o menos un 60% de estos prisioneros no llegaron a ver de nuevo la luz del día.

11 millones de muertos y sus colores

De acuerdo a cifras del Museo del Holocausto de EE.UU, los nazis asesinaron a unas 11 millones de personas: 6 millones de judíos (cifra que es rebatida por algunos historiadores, políticos y expertos en la materia) y 5 millones más de otros grupos étnicos y políticos.

De hecho, había toda una clasificación para los prisioneros, que incluía triangulos, colores, letras y barras para identificar los «crímenes» de los que se le acusaban.

El amarillo era para los judíos, el rojo para los prisioneros por razones políticas, el verde para los criminales comunes, el azul para emigrantes, púrpura para los Testigos de Jehová y evangélicos, rosa para los homosexuales hombres y el negro para lo que ellos llamaban como «ajeno a la comunidad» o «vago, que no le gusta o no puede trabajar».

Dentro del negro estaban incluidos: los gitanos, las personas con alguna discapacidad física o intelectuales, personas con trastornos mentales, sin techo, mendigos, vagabundos, algunas lesbianas, prostitutas, jóvenes inadaptados (jóvenes del swing),  anarquistas, alcohólicos y adictos a drogas.

Luego el color marrón fue usado exclusivamente para identificar a los gitanos, quienes por cierto eran víctimas además del llamado «ángel de la muerte», el doctor Joseph Mengele, conocido por hacer experimentos con los reclusos.

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