#VTentrevista Ronny Velásquez: “Dejar morir a los ancianos es supeditar los valores a la Economía”

“La prueba de un pueblo es su comportamiento hacia el viejo. Es fácil amar a los niños. Pero el cariño y el cuidado hacia los ancianos, los incurables, los desamparados son las minas de oro verdadero de una cultura.” Abraham J. Heschel.

Un adagio popular reza que en las tragedias salen a flote lo mejor y lo peor de los seres humanos. En tiempos de Coronavirus nos ha tocado vivir y asistir a ambas situaciones. Por un lado tenemos la pasión y dedicación demostradas por los profesionales de la salud, el personal de aseo y servicios esenciales, además del tesón de los cuerpos de seguridad para atender a los afectados y contener la pandemia.

Por el otro lado la inconsciencia de algunos y el terror que el impacto de la cuarentena pueda tener  en la economía que llevó a unos gobiernos a tomar medidas tardías o, sencillamente, no tomar ninguna. De esta manera, el mal se ha propagado como la pólvora, colapsando los servicios de salud y cobrándose la vida de los más vulnerables: los enfermos crónicos y los ancianos.

«Todos los días estamos decidiendo a quién salvar» El caso italiano

Italia es el país con mayor cantidad de muertes y el segundo con la mayor cantidad de casos totales. Al día de hoy registra 74.386 casos infectados y 7.503 decesos, la mayoría de ancianos. Ante el colapso del sistema de salud el Colegio italiano de Anestesia, Analgesia, Resucitación y Cuidados Intensivos (SIAARTT) publicó una guía específica en tiempos de coronavirus para ayudar a sus profesionales en la dura decisión de decidir quién vive y quién muere.

Si bien este documento no habla de alguna edad específica para desahuciar a los pacientes, un documento de Protección Civil de la región del Piamonte – una de las más afectadas – establece que para el acceso a la terapia intensiva en casos de emergencia “deben ser personas con una edad inferior a 80 años o una puntuación en el índice de comorbilidad de Charlson de menos de 5″.

El criterio de edad y de posibilidades de supervivencia es el estándar de esta práctica. Foto RFI

Desde un punto de vista económico y utilitarista podría ser «comprensible» que el primer criterio de segregación sea el de la edad. Los ancianos han tenido más tiempo, los jóvenes no. Los ancianos son menos productivos, los jóvenes aún tienen personas a las que cuidar y años que cotizar. Sin embargo ¿Dónde queda la ética en todo esto? Se está imponiendo la relativización de la importancia de las vidas. Un daño moral grave e importante que nos deshumaniza.

VTactual conversó en exclusiva con el antropólogo y Doctor en Ciencias Sociales Ronny Velásquez sobre este tema desde la perspectiva de los latinoamericanos y su herencia cultural de los pueblos originarios.

¿Cuál es la importancia que tienen los ancianos en nuestros pueblos originarios y a qué se debe?

Siempre se considera que son sabios. Su sabiduría se demuestra por el conocimiento de la naturaleza, además, son normalmente, chamanes, los que se comunican y manejan los aspectos sobrenaturales, que entre ellos son esenciales, pues no responden a la lógica de Occidente, esto incluye, las religiones impuestas.

Velásquez resalta que los pueblos originarios de Nuestra América cuentan con los Consejos de Ancianos quienes dirigen los lineamientos políticos a los cuales son sometidos por las diversas formas de gobierno de carácter occidental: derecho a tierras, aguas, territorialidad, vías de acceso y bienes que son manejados por el comercio de forma mercantil y por uso del dinero o diversas formas de pago. Esto incluye transporte, viajes, gasolina, aceite, motores, crisis ambientales, minería y destrucción del medio ambiente, también, interpretación de las epidemias o enfermedades extrañas.

Existe una marcada diferencia en el modo de valorar a los ancianos. Por un lado la de las culturas orientales y nuestros pueblos originarios – que los ven como sabios y personas honorables – y la cultura occidental donde se los percibe como algo “feo” y como una carga social ¿Cuál cree usted que sea la causa?

Para la cultura occidental, el anciano es un costo social y económico. De hecho, se han planteado ya, el derecho a la eutanasia. Y la misma  Chistine Lagarde, hasta hace muy poco Presidenta del FMI y ahora Presidenta del Banco Central Europeo, afirma que los ancianos actualmente viven demasiado y que esto representa un costo muy elevado para la economía global del planeta.   En este mismo instante con la Crisis del Coronavirus, Trump no ha tomado una decisión definitiva respecto a la paralización de la economía y asegura que en Estados Unidos deben morir los que deben morir para que le den paso a la nueva población de gente más joven que pueda rendir más en sus trabajos.

Para el antropólogo Ronny Velásquez el dejar morir a los ancianos para darle prioridad a los más jóvenes «Es simplemente inhumano. Se acabaron los valores en pro de la economía»

En la sociedad contemporánea y con la imposición de la tecnología como la “Enciclopedia Universal” ¿Qué enseñanzas podríamos extraer de los más viejos?     

Valores, sabiduría, enseñanza, educación, formas de vida armónica con relación a la naturaleza, arte, poesía, literatura, humanidad. La tecnología sola no funciona sin los valores. Y es ingrato pues por muchos años se ha realizado investigación inter y transdisciplinaria, cuyos avances son los que hoy disfrutan los jóvenes.

¿Considera que esta pandemia impulsará un cambio de conciencia en la sociedad?

Si, con ella hemos vuelto a ser más humanos y a darnos cuenta que somos débiles ante un virus que aunque pueda ser producto de una guerra bacteriológica, nadie puede escapar de lo que simplemente puede ser concebida como una gripe normal, nada más que manipulada. Hoy, el miedo se apoderado de los seres humanos del universo y ante una simple microorganismo mutante, no somos inmunes.

Enza García Margarit/VTactual.com

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