#VainaVerdeVT Leche de almendras: el alimento fit que amenaza a la humanidad

Las abejas, esos insectos famosos por producir miel, son en realidad los principales responsables de que en el planeta aún existan alimentos. Sí, y no sólo eso; gracias a ellas también tenemos biodiversidad, pues la reproducción de innumerables especies botánicas dependen de la actividad polinizadora de estos animalitos.

Sin embargo, su vital existencia se encuentra amenazada por la elevada producción de leche de almendras, que en los últimos años se ha incrementado en 250 por ciento gracias al consumo de productos “light” o supuestamente saludables que se ha convertido en una moda nada conveniente para la subsistencia de la raza humana.

Recientemente, un reportaje publicado por el diario The Guardian reveló que sólo en el estado de California, en EE. UU., han muerto -en apenas unos meses- más de 50 mil millones de abejas por el uso de pesticidas, necesarios para el cuidado de los cultivos de almendras.

En realidad, los pesticidas son utilizados en casi cualquier siembra de alimentos a escala global, pero lo que ha hecho que su uso se convierta en un peligro para las abejas son las grandes cantidades que se deben emplear específicamente en los árboles de almendro para protegerlos de las plagas.

Otro detalle relevante es que la polinización de las almendras exige mucho a las abejas ya que necesitan despertarse de su período anual de letargo invernal uno o dos meses antes de lo habitual para comenzar esta labor. Y mientras realizan esta ardua tarea -que les obliga a concentrarse en gran número en áreas geográficas especificas (monocultivos)- contraen enfermedades.

Uno de estas patologías las transmite el “varroa destructor”, un parásito que ataca de forma directa el sistema inmunológico de las abejas, que termina por devorarlas.

Por otra parte, esa especie de hacinamiento al que son sometidas para que polinicen los cultivos de almendras también les limita el acceso a un hábitat adecuado, lo que termina por afectarlas gravemente reduciendo su tasa de reproducción.

Un grupo de apicultores estadounidenses, denunciaron recientemente que luego de prestar sus comunidades de abejas a los productores de leche de almendras habían perdido más del 80% de estos insectos.

Ese traslado es otro factor de estrés para las abejas, que deben viajar miles de kilómetros encerradas – desde diversos lugares- sólo para iniciar la polinización del almendro.

Una encuesta anual realizada desde hace 13 años y que determina el estado en el que se encuentran las colonias de este insecto, destacó que durante la última temporada de invierno murieron 38% más abejas que en cualquier otra época. Un a estadística que muestra que el consumo de almendras no es sostenible en el tiempo.

La industria de la almendra de California, que tiene sobre sus hombros la producción del 80 por ciento de este producto a nivel mundial, se extiende sobre 1.4 millones de acres del Valle Central de esa ciudad. Durante la floración del fruto, que generalmente se desarrolla durante tres semanas en febrero, estos huertos requieren los servicios de alrededor del 80% de todas las abejas existentes en el país.

El auge de esta industria se ha convertido en la mayor fuente de ingresos para los apicultores, pues ningún otro cultivo paga tanto como el de las almendras. Una situación que enfrenta a estos empresarios a una grave contradicción, pues aunque no quieren perder sus colonias de abejas tampoco quieren dejar de percibir las elevadas sumas de dinero que han recibido en los últimos cinco años.

Quedará entonces de parte de los consumidores, muchos de ellos veganos, convertirse en parte de la solución a este problema, porque si su filosofía es defender la vida en el planeta ésta es una oportunidad de oro para demostrarlo.

Andreína Ramos Ginés/ VTActual.com

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