Una mentira repetida mil veces

El vicepresidente del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), Diosdado Cabello, desmintió que su hija, Daniela Cabello, haya sido deportada desde Estados Unidos (EE. UU) y que el gobierno estadounidense le confiscara 800 millones de dólares, tal y como aseguró el periodista Oscar Haza en su programa de radio.

“Se ha incautado dinero ya comprobado que pertenece a Diosdado Cabello, la suma de 800 millones de dólares, que podrían pagar dos meses el servicio de la deuda externa de Venezuela”, dijo el comunicador.

Agregó además que se incautaron 12 propiedades en Estados Unidos, “entre ellas un lujoso apartamento frente al Parque Central de Nueva York”.

“La incautación y deportación se realizó pese a los esfuerzos de sus allegados por entablar un diálogo con las autoridades norteamericanas para buscar algún tipo de arreglo”, remató Haza.

La información corrió como pólvora en la mediática mundial, que babea con cualquier información en contra “del hombre fuerte del chavismo” tal y como les gusta etiquetar a Cabello.

Periódicos como El Nuevo Herald publicaron la información aunque aclararon que no habían podido “confirmar independientemente la noticia”.

Cabello desestimó la información desde su cuenta en Twitter y aseguró que nuevamente “vuelve la derecha en su desespero a crear y a creer sus propias mentiras”.

En otro mensaje, Cabello se burló de la noticia, ironizando sobre su falta de inteligencia al tener bienes en EE. UU y enviar justamente allí a su hija.

Diosdado Cabello y su hija Daniela

Cabello es uno de los exfuncionarios del gobierno venezolano en engrosar la lista negra de la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) del Tesoro de EE. UU, medida que permite a las autoridades estadounidenses congelar cualquier activo dentro del país.

En la lista también figuran su hermano José David y su esposa Marleny Contreras.

No es un dato menor, que el tinglado mediático mundial, impulsa con regularidad noticias falsas sobre Venezuela, la Revolución Bolivariana y sus funcionarios más encumbrados, no solo en los noticieros sino además en series de entretenimiento y «narconovelas».

«El método de socavamiento de credibilidad es denominado “problema-reacción-solución”. Se crea primero un problema, una situación prevista para suscitar una reacción del público, a fin que este sea el demandante de las medidas económicas, políticas, diplomáticas o militares que los centros de poder pretenden implementar.

ER

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