Un elefante gringo entrompa cristalería europea

Con toda la «delicadeza» de un elefante dentro de una cristalería, el presidente de Estados Unidos (EE. UU.) Donald Trump, llega a la Cumbre del Grupo de los 7 (G7), que según los analistas, en esta ocasión es más bien una reunión de G6+1.

Los líderes de Alemania, Canadá, Francia, Italia, Japón y Reino Unido se reunirán en La Malbaie, provincia de Quebec, Canadá, en una cumbre compleja que puede volverse (más) incómoda.

No solo envió duros tweets, sino que después anunció, sorpresivamente, que se retirará antes de que termine la reunión prevista, para evitar temas polémicos como el comercio, el calentamiento global y el futuro de los océanos.

El principal problema al principio era el retiro unilateral de EE. UU. del acuerdo nuclear con Irán (firmado por el G7 más Rusia y China) y las sanciones a las empresas extranjeras que hagan negocios con Teherán. Muchas compañías europeas están entre la espada y la pared y la Unión Europea (EU), quiere salvarguardar sus intereses.

Luego, EE. UU. impuso aranceles al acero y al aluminio de la UE, Canadá y México. Esta medida dejó caro que para el magnate los papeles de amigos y rivales son intercambiables. La UE es el mayor aliado transatlántico de Estados Unidos, mientras que Canadá y México son sus mayores socios comerciales.

Los cuatro europeos, Macron, Angela Merkel, Theresa May y Giuseppe Conte, decidieron reunirse antes de la cumbre para acordar su posición.

La reunión, será el debut del primer ministro italiano, Giuseppe Conte, como cabeza del nuevo gobierno populista, formado por el Movimiento Cinco Estrellas y la Liga, una combinación de euroescépticos y ultraderechistas.

Otros temas que parecen accesorios en esta oportunidad, son la reunión con el líder norcoreano Kim Jong-un Trump en Singapur el 12 de junio y la crisis en Venezuela que seguramente el presidente Argentino, Mauricio Macri -invitado especial porque preside este año el Grupo de los Veinte (G20)- intentará abordar aunque sea informalmente.

Recordemos que el G7 criticó las elecciones donde se reeligió al presidente Nicolás Maduro. Además, Canadá, EE. UU y la UE, se han convertido en opositores furibundos del gobierno del país petrolero.

 

ER

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