De transgénicos a impulsores genéticos: ¿Las nuevas armas biológicas?

De transgénicos a impulsores genéticos: ¿Las nuevas armas biológicas?

Por Ernesto J. Navarro

«Los transgénicos están tan desprestigiados», que la industria de alimentación a gran escala se empeña en llamar «edición genómica» a los más recientes cultivos manipulados con biotecnologías, apunta la investigadora Silvia Ribeiro en un artículo especializado.

De esta forma, continúa, cuando defienden la nueva terminología aseguran que «ahora sí son precisas y se sabe qué parte del genoma están modificando». Lo anterior es una descarada admisión de que con los transgénicos anteriores «no tenían –ni tienen– conocimiento ni control de la manipulación y que nos han usado a todos como cobayos para sus experimentos».

Actualmente los debates entre científicos y activistas se centran en los controvertidos ‘impulsores genéticos’ (‘gene drives‘, en inglés). Una nueva tecnología de ingeniería genética que está siendo financiada por el Ejército de EE.UU., según información desclasificada que figura en un informe del ETC Group.

¿Armas biológicas?

Saúl Flores, investigador en el Centro de Ecología del Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (IVIC), explica que los impulsores genéticos no sustituyen a los transgénicos.

Es una tecnología novedosa, basada en el mismo principio utilizado para la generación de las plantas transgénicas, pero que va mucho más allá.

La información sobre los alcances de las investigaciones, que se realizan hace varios años con impulsores genéticos permanece oculta, y su posible uso militar causa preocupación a científicos y activistas.

El científico añade que «los impulsores genéticos no son más que el principio de las nuevas armas biológicas«.

Por esa razón, las «consecuencias derivadas» de la utilización de los impulsores, «resultan mucho más impredecibles» que con las plantas transgénicas, opina.

«Es una tecnología preocupante. Pueden generarse zancudos que contagien fiebre amarilla a una población, moscas que transmitan una bacteria o plagas que acaben con cultivos enteros», señala el científico venezolano.

Alertó que los primeros ensayos con zancudos modificados para destruir plagas o erradicar enfermedades transmisibles, ya fueron liberados.

La región no estado exenta de esta controversia ya que, desde enero de 2018, Brasil se convirtió en el primer país del mundo en aprobar una resolución que permitirá la liberación al medio ambiente de organismos con «impulsores genéticos».

Alimentación en riesgo

Recientemente, más de 200 líderes y organizaciones sociales de varios países, suscribieron un documento con el que pretenden alertar sobre los daños que el forzamiento genético puede causar a la alimentación y los sistemas agrícolas.

En el texto, Marciano Da Silvia, integrante del Movimiento de Pequeños Agricultores de Brasil declara que si esa tecnología quedase «fuera de control», sería capaz de «contaminar semillas, animales y suelos», así como «desestabilizar los ecosistemas» y destruir recursos que resultan fundamentales para la vida humana, animal y vegetal.

De los transgénicos a los impulsores

El principio para la generación de organismos transgénicos e impulsores genéticos «es muy parecido», precisa Saúl Flores.

La agroindustria mundial invirtió grandes sumas de dinero en modificar las plantas y «para vender el concepto de que los transgénicos acabarían con el hambre en el mundo», recuerda el investigador.

No obstante, los transgénicos terminaron por «concentrar el dominio de las semillas en unas pocas corporaciones».

La gran diferencia entre una tecnología u otra, radica en que las modificaciones genéticas incorporaban un fragmento de ADN al genoma de una planta y luego, la agroindustria se encargaba de vender esa semilla modificada.

«Pero una vez que se siembra y cosecha, la nueva semilla no expresa el genoma insertado. Es decir no se puede llevar de una generación a otra de la planta, por lo que el campesino debe comprar una nueva semilla transgénica a los conglomerados agroindustriales. Este rasgo que no se repite en los transgénicos, sí se expresa en el caso de los impulsores genéticos», detalla el investigador venezolano.

Los impulsores genéticos «afectarán las generaciones de los organismos modificados, y son un paso muy real para poseernos», estima Flores

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