Sospechosos habituales contra el chavismo: Javier Bertucci

Aunque no se trata del típico perfil de un sospechoso habitual para la política venezolana (hasta el momento no ha ocupado cargos políticos), la candidatura para elecciones presidenciales 2018 en Venezuela del pastor evangélico Javier Bertucci ha cobrado gran revuelo mediático.

Más allá de buscar capitalizar la idea mesiánica del salvador, enarbolando la bandera de la religión contra la crisis, Bertucci tiene un pasado con manchas graves para un aspirante a llevar las riendas de un país.

Entrevistado recientemente por la Agence France-Presse (AFP), Bertucci se vendió como «la luz» contra las tinieblas, que aunque evadió relacionar con la figura del presidente Nicolás Maduro, dejó entrever que el mismo representaba la oscuridad: la lucha del bien y el mal es su principal carta de campaña.

«No sé con qué comulga Nicolás Maduro, pero claramente yo represento al bien y a la luz, vengo de ahí, vengo para traer valor cristiano al país. Soy la luz para este momento, y si yo soy la luz alguien tiene que ser las tinieblas o el mal».

¿Pasado de luz?

Javier Bertucci, líder de la iglesia evangélica Maranatha («el señor viene» en la expresión aramea mâran’athâ), tiene un prontuario digno de una película. Comencemos por el principio: constitucionalmente, el señor que quiere llevar «la luz» al país suramericano no podría presentarse a las elecciones.

En la Carta Magna venezolana está estipulado que no tendría que estar ligado de manera directiva a ninguna institución eclesiástica para poder postularse. Y aunque en la misma entrevista de AFP manifestó su tristeza por tener que dar ese paso, no ha sucedido.

En el año 2010, fue procesado por un caso de contrabando: en total, 5 mil toneladas de algo que presentó como un «solvente», que luego se determinó que se trataba de combustible tipo diesel, que tenían como destino República Dominicana.

Aunque cayó preso por esa causa, no duró ni una semana preso, pues fue puesto en libertad con una medida sustitutiva que le otorgó casa por cárcel. Tres meses después se le dio un permiso para dejar la casa, y hasta la fecha se espera una sentencia sobre el caso.

Recordemos: en esos tiempos, al frente de la Fiscalía General de la República se encontraba Luisa Ortega Díaz, quien además de ser actualmente vocera de la derecha internacionalmente, dejó sin resolución casos tan graves como el desfalco petrolero a la nación, que el fiscal Tarek William Saab ha desempolvado en la nueva gestión.

Involucrado además en los «Panama Papers«, a través de los cuales se le conocieron empresas no solo en suelo panameño sino en la ciudad estadounidense de Miami, el perfil del pastor que representa la salvación contra los pecados termina por convertirse en una ruina.

Sobre ese caso, del cual negó su culpabilidad, se extrae un episodio poco «cristiano»: la periodista Katherine Penacchio denunció acoso por parte del pastor y sus seguidores luego de publicar información relacionándolo con escándalo de los paraísos fiscales.

La respuesta de Bertucci sobre este tema parece arrojar un mensaje encriptado al menos extraño para alguien que habla en nombre de dios: «Si fue asediada, me imagino. Tengo mucha gente que me quiere y me sigue. Ahora, yo nunca, jamás lo hice». ¿La cosa nostra?

Pero el entramado familiar de Bertucci tiene más hilos que agregarse a las tres empresas panameñas y la de Miami: recientemente, reseñó el portal venezolano Misión Verdad, registró una nueva firma en República Dominicana, con el mismo nombre de una que tiene en Yaracuy, estado venezolano, y que está ligada también a una empresa registrada por su hija de 22 años en Miami, a inicios de este mes de febrero.

«Los cambios se realizan por la vía política, y si le agregas los valores (religiosos), estamos ante la herramienta más eficiente para cambiar la cultura. Si le cambias el culto, le cambias la cultura a una sociedad».

¿Qué «valores» promueve una figura que se presenta como mesías cargando a cuestas semejantes credenciales? Si como dirigente religioso participó del contrabando y paraísos fiscales, ¿qué buscaría siendo presidente de una nación?

JI

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