Sospechosos habituales contra el chavismo: Henry Ramos Allup

Una de las principales encuestadoras de Venezuela, Hinterlaces, hizo públicos los resultados de su más reciente sondeo de opinión, en el cual revelaron cuáles serían los 5 preferidos por la población opositora para medirse en las próximas elecciones presidenciales 2018 contra el candidato por el chavismo: el actual jefe de Estado, Nicolás Maduro.

Además de presentar los nombres, la encuesta también dejó clara una tendencia cada vez más definida sobre el “liderazgo” del antichavismo: un mayoritario 37% de los entrevistados no votaría por ninguno de los postulados.

Los principales elegidos tienen extensos prontuarios contra la nación, que pasan por la conspiración, la violencia, el acaparamiento o la traición por mencionar algunos. Ya se habló de Lorenzo MendozaHenri Falcón y Leopoldo López, y en esta oportunidad, VTActual.com presenta el historial de Henry Ramos Allup, quien cuenta con el 7% del apoyo opositor:

Desde muy joven, Ramos Allup es parte del partido Acción Democrática (AD), que representa uno de los virajes políticos más descarados en la historia venezolana: grupo contrario a la dictadura militar de Marcos Pérez Jiménez, sus militantes fueron perseguidos, desaparecidos, asesinados y puestos bajo arresto ilegalmente, pero al poco tiempo terminó siendo otra organización de la derecha nacional, que compartió el poder por más de 40 años con el partido Copei, ambos artífices de la entrega a las transnacionales de los principales recursos del país.

A comienzos de la década de 1980, Ramos ingresó a ese partido, en el cual calzó a la perfección, por lo que se mantiene entre su directiva hasta el sol de hoy, al punto de haber sido ya anunciado por la tolda como su contendor a la Presidencia de la República.

En su historial pesan no solo sus acciones de desestabilización, sino particularmente sus dotes como heredero del «puntofijismo» (ese período en la historia que precedió la llegada de Hugo Chávez): Oscar José Rodríguez Pérez, articulista y profesor, ha asegurado que este «aprendió todas sus dotes o mañas (las del «puntofijismo», en particular de su fundador, Rómulo Betancourt).

Mientras que un exvicepresidente de AD, Víctor Bolívar, lamentó que, estando en el comité nacional del  partido, «se ha convertido en la única persona que decide lo que se debe hacer o no hacer en y con AD. Ha convertido el partido en su propia franquicia personal y la ha manejado a su antojo”.

Porque eso es lo principal que sale cada vez que se menciona su nombre: es un zorro viejo, que por casi 40 años como diputado ha aprendido a manejar los hilos políticos sin temblor en el pulso para traicionar hasta su propia palabra.

Su doble moral le ha valido caricaturas como esta

Entre las más recientes, destaca su llegada a la presidencia de la Asamblea Nacional, en 2016. La victoria opositora en las elecciones parlamentarias del diciembre previo fueron por mayoría de Primero Justicia, que quedó con más curules que sus pares de la coalición de la derecha. Sin embargo, Henry Ramos Allup se alió con las bancadas de Un Nuevo tiempo, Voluntad Popular, Vente Venezuela y Alianza Bravo Pueblo (estos tres últimos promotores de las guarimbas de «La Salida» en 2014) para sumar votos y quedar como presidente.

Esto a pesar de que el vocero adeco se había desligado de ese llamado y criticó fuertemente cualquier intento de acabar con el chavismo por «vías rápidas», es decir, el golpismo y la violencia de calle.

Todo esto a pesar de que años atrás formaba parte de las coaliciones que propiciaron y ejecutaron el golpe de Estado, en 2002, y el posterior para petrolero a finales de ese año, que dejó terribles secuelas económicas a la nación.

Desde las filas opositoras todavía le tienen una deuda por cobrar: para las elecciones parlamentarias de 2005, la derecha decidió no participar. Ramos Allup fue uno de los principales promotores de ese plan de «desconocimiento» del árbitro, el Consejo Nacional Electoral, que tuvo como único resultado una Asamblea Nacional con un pleno del chavismo.

Pero en casi 40 años como político, lo que la Historia no le perdonará a Henry Ramos Allup será aquello que hizo en 1989, durante el levantamiento civil conocido como El Caracazo contra las medidas neoliberales del entonces presidente Carlos Andrés Pérez: el entonces diputado del Congreso, sin ningún pudor, anunció la emisión del decreto de suspensión de las garantías constitucionales que propició la salida de fuerzas policiales a las calles de Caracas, donde asesinaron a sangre fría a 276 venezolanos, según cifras oficiales, aunque los números reales, los no contados por el gobierno, dan cuenta de unas 3 mil muertes, sin contar con las personas desaparecidas y lesionadas.

JI

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