Sin pruebas pero con misiles contra Siria

La noche de este viernes 13 de abril, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, decidió atacar Siria, con la excusa de estar atacando las fuentes de producción de «armas químicas» en territorio árabe.

Esto a pesar de la falta de aprobación de su propio Congreso y de la ONU, además de la ausencia de pruebas para demostrar el presunto ataque con este tipo de armas por parte del gobierno de Bashar al-Assad.

En rueda de prensa ante medios gringos, el jefe del Pentágono, James Mattis, ha asegurado que se trata de un ataque «controlado» para inhabilitar las instalaciones que producen dicho armamento químico. El propio Mattis reconoció el jueves que carecían de pruebas para sostener sus acusaciones contra Al-Assad.

Aún así, el ministro de Defensa yanqui aseguró que «tienen la creencia» de que hubo uso de armamento químico en la ciudad de Duma (Guta Oriental), pese a que la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas (OPAQ) apenas estaría comenzando su investigación en suelo sirio este sábado 14 de abril.

No solo no han confirmado la consumación de tal ataque, ya que el ente autorizado para la investigación apenas aterriza en suelo sirio, sino que no logran identificar cuál fue la sustancia utilizada en la presunta acción. Eso sí, los misiles fueron lanzados igualmente.

 

No hubo autorización

«Al bombardear ilegalmente Siria, el presidente Trump ha negado una vez más al pueblo estadounidense cualquier supervisión o rendición de cuentas en esta guerra interminable», dijo la congresista republicana Barbara Lee luego de que el inquilino de la Casa Blanca anunciara haber autorizado el ataque.

Cerca de 90 legisladores enviaron una misiva más temprano pidiendo al mandatario norteamericano que no tomara una determinación como esa sin previa consulta al Parlamento, especialmente al no haber una amenaza contra territorio estadounidense.

«Tomamos todas las previsiones»

El gobierno gringo alega haber atacado objetivos estratégicos en los cuales se produce armamento químico, y al ser consultados sobre la posible incidencia de este ataque contra población civil aseguraron haber tomado «todas las previsiones».

Pero, si bombardean instalaciones donde se produce material químico que se usa, según los propios norteamericanos, contra la población civil, ¿no quedaría afectada la población civil que rodea la instalación?

Al parecer, o al menos eso dio a entender Mattis, Estados Unidos puede bombardear laboratorios químicos cuyas explosiones no sueltan ningún tipo de gases de esas mortales sustancias químicas.

¿Será que no hubo tales sustancias, así como años después reconocieron que no se hallaron armas biológicas y de destrucción masiva en Irak (de la cual hasta «pruebas» mostraron)? ¿Está el mundo frente a otra fabricación al mejor estilo gringo, para invadir y destruir un territorio incómodo a sus intereses?

JI

Donald Trump ordena una acción militar contra Siria

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