Qué se esconde detrás de la “ayuda humanitaria” en Libia

Tras siete años de aquel 19 de marzo de 2011, en que la Organización del Tratado del Atlántico Norte (Otan) inició su intervención en Libia, cuantiosas han sido las pérdidas no sólo económicas, sino sociales y humanas para dicha nación.

Con la supuesta intención de restablecer “la democracia” comenzó la invasión que culminó con la muerte del presidente legítimo de ese momento, Muammar Al Gadafi. Contó con el auspicio de las fuerzas opositoras de ese país, quienes encendieron las calles bajo exigencia de mejores condiciones de vida y la renuncia de Gadafi. ¿Dónde hemos escuchado esto antes?…

Pero, la verdadera intención extranjera no era ayudar, sino apropiarse de las reservas petroleras, privatizar la industria y transferir el control de sus riquezas a manos internacionales. A juicio del abogado y defensor de DD.HH. internacionales, Daniel Kovalik, la operación ejecutada por la Otan “fue ilegal”, pues asegura que la Organización de las Naciones Unidas (ONU) no autorizó la invasión a gran escala.

Solo tres años después, es decir en 2014, fue que la Organización Mundial de la Salud envió medicinas y equipos médicos para atender a los heridos.

Para Kovalik, la intervención en Libia trajo como consecuencias muertes, tortura, destrucción y esclavos; y más que proteger los derechos humanos, ayudó a violentarlos en una escala mayor.

Actualmente, existen tres grupos que compiten por el poder, quienes han perpetrado ataques indiscriminados contra zonas densamente pobladas que devinieron en la muerte de civiles inocentes. Grupos armados detuvieron a miles de personas, también comenzaron las torturas en las cárceles y en los mercados públicos se comercializan esclavos.

Al momento en que se generó la invasión, Libia estaba conducida a convertirse en el país más próspero de África, pero con el pasar de los años se han intensificado los grupos terroristas, los desplazamientos forzosos que mantienen en incertidumbre las vidas de sus ciudadanos.

Desde este lado del mundo, hay quienes posan sus miradas en Venezuela y sus reservas petroleras, por lo que desde el 2013  -cuando Nicolás Maduro llega a la presidencia- incalculables han sido los ataques provenientes desde factores de la derecha nacional con el auspicio internacional, quienes han propiciado sanciones económicas que interfieren con el desarrollo de la economía venezolana.

Igualmente, hay sus ingenuos que suplican por el envío de “ayuda humanitaria” sin siquiera conocer cuáles serían sus consecuencias, o posiblemente, las conocen y a ello, aún lo quieren para su país.

GB

La necesidad de un Django sin cadenas en pleno Siglo XXI

 

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