Resistencia económica en Venezuela: entre las remesas y el rebusque

Vivir en Venezuela con un sueldo mínimo que ronda los 16 dólares mensuales, se ha convertido en una incertidumbre para los venezolanos. Ante la crisis económica el ciudadano aprovecha cualquier oportunidad para revender productos, otros, quienes tienen familiares en el exterior se ayudan con las «remesas».

De acuerdo con el Centro de Documentación y Análisis Social (CENDAS) se requiere un ingreso de 300$ para cubrir la canásta básica. Tenemos el caso de Dulce Sanchez, quien es empleada en una empresa privada donde devenga mensualmente salario mínimo y medio, eso es equivalente a unos 19$. En vista de que sus ingresos son insuficientes para mantener a su familia se dedicó a vender galletas desde su puesto de trabajo.

Venezolanos viajan a Colombia para comprar y revender

«Soy la recepcionista, hago 100 galletas los domingos las vendo. Una bolsita de 4 unidades por 20 mil bolívares. A mitad de semana ya las he vendido y me gano Bs.500.000,00 semanal, al mes son dos millones de bolívares, alrededor de 100$«. En materiales invierte la mitad de la ganancia.

En las empresas es mas común ver este tipo de personas que se las ingenian para vender cualquier cosa que les genere ganancia, sin embargo en la calle esta modalidad no pasa desapercibida.

En la esquina de El Conde, en pleno centro de Caracas, Jesús Ortega, montó un puestico de empanadas con el dinero que le mande su hijo Armando desde Canadá. Dice que conseguir los materiales es lo más complicado.

Mientras en un comercio una empanada tiene un costo de Bs.15 mil, Jesus las vende en Bs.10 mil, «mi hijo me manda $ 100 o $ 200 todos los meses y con eso compro la mercancía y hago mis empanadas, invierto la plata y estoy ocupado haciendo algo». A su lado está Martha, su esposa, quien teje gorros y cintillos y aprovecha de venderlos.

La viveza criolla

El envío de remesas hacia Venezuela se ha visto afectado con el éxodo migratorio. El economista Carlos Luna asegura que el proceso dejó de ser legal, «lo que sí existe son transacciones acordadas, tanto en territorio venezolano como en el exterior, entre personas. El que está afuera acude a un intermediario que tiene cuentas en el exterior y en Venezuela. Este recibe el dinero en moneda extranjera y utiliza sus cuentas en bancos de Venezuela para transferir en bolívares a los beneficiarios de las remesas».

«El dinero nunca ingresa en divisas. Como las agencias de envío de remesas formales usan la tasa oficial, los emigrantes han buscado otra forma, a fin de que el dinero enviado les llegue a sus parientes al cambio del “mercado negro», expresa Luna.

La ayuda del vecino

Otra modalidad de resistencia que han implementado los venezolanos es la compra de mercancía en Colombia para revender. Zapatos, comida, carteras y ropas son algunos de los rubros que se traen desde el país hermano para revender y sacar alguna ganancia.

En las calles proliferan las puestos y ventas de productos

Otros, solo viajan para ahorrar en las compras del hogar y traer comida para su propios sustento, así lo explica el sociologo Leonardo García, quien asegura que la sobreviviencia del ser humano depende de su entorno.

«En Venezuela está la ventaja que se puede vender cualquier cosa, es común ver en las calles ahora peluquerías móviles, centros de belleza, ventas de dulces o comida. También está el tema de la migración de empleos, ante la crisis las personas prefieren montar un tarantín y vender algo, en vez de trabajar 8 horas por un sueldo que no te alcanza para vivir».

Artículos relacionados