Entre “El tiempo es mi enemigo”, la reacción “Aniversario” y la narrativa bélica… justo para el 23 de Enero.

Por: José Garcés

Hace ya un tiempo, mientras escuchaba en el mercado la canción de Adán García que decía: “Esto se acabó, vida; La ilusión se fue, vieja;  el tiempo es mi enemigo”, una señora claramente desesperada casi le lloraba al técnico para que le arreglara su licuadora: “Señor, yo le dejé la licuadora hace tiempo” “¿Por fin? ¿Para cuándo me la va a arreglar?” “¡Señor, que ya va a llegar diciembre otra vez!”

¡Ya va a llegar diciembre otra vez!

¡El hombre le tenía la licuadora desde hace ya un año, y no se la había arreglado!

Lo cierto es que cuando se cumple el ciclo de un año y no se obtiene lo que se quiere, psicológicamente comienzan a aparecer procesos de desesperanza interesantes. La gente dice: “¡No joda! ¡Eso ya va pa’ un año!” y eso significa que las esperanzas ya se acabaron y que no se le dará más tiempo y no se esperará más. Es una forma de “Reacción Aniversario”, en la que se revive el evento doloroso, pero aquí es contra reloj, sencillamente ya no se cree en lo prometido.

Al cumplirse un año de la fantochesca autoproclamación de Guaidó como “Presidente Encargado”, un buque clase Freedom de la armada de los E.E. U.U. circunda costas venezolanas. Esto ocurre después que se anuncian ejercicios militares y que en Bogotá se reúnen Pompeo, Duque y Guaidó. A este último se le toma una foto caminando sobre una alfombra roja y se le organiza una gira por Europa.

El Clase Freedom es un buque pequeño de máximo unos 75 tripulantes y tiene armamento para la defensa a corto alcance. Es decir, pienso que fuera del mar territorial no resulta nada del otro mundo, más bien pienso que forma parte de lo que ha dado en llamarse la “Narrativa bélica”, o los mensajes que se envían a través de mostrar armamento.  Aunque no se trata de  subestimar el poderío militar de los gringos, éste Freedom en particular se trata de un “barquito” (igual puede hacer mucho daño, pero ellos tienen barcos más grandes).

La alfombra roja solo tenía a Guaidó caminando desencajado entre dos filas de militares; no había nadie sino al final de la alfombra; una vergüenza similar sufrió Macrón en Buenos Aires cuando a Macri se le “olvidó” ir a recibirlo y no había nadie en la alfombra roja, solamente los militares.  Y una gira por Europa donde los tortazos se hicieron ver en no más de 20 personas. O sea, un pequeño show organizado como para desviar la atención de la reacción aniversario y la desesperanza que surge al cumplir un año de no hacer nada. Se monta este pequeño show con la intención de que no se grabara en la mente de los opositores algo así como: “¡Señor, por favor, ya llegó diciembre otra vez!”

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Buque estadounidense se acerca más de lo debido a costas venezolanas

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