Quintero: Venta de gasolina en moneda extranjera en frontera colombo-venezolana podría incentivar otro tipo contrabando

Con la finalidad de enfrentar el contrabando de combustible, Venezuela comenzó a vender este lunes gasolina en pesos colombianos en estaciones de servicio de la frontera con Colombia, específicamente en las localidades de Ureña y Paraguachón en La Guajira (norte), que limitan, respectivamente, con las ciudades colombianas de Cúcuta y Maicao.

El pasado 29 de diciembre el presidente de la República, Nicolás Maduro, anunció la decisión de tomar esta medida que apunta a golpear a las mafias fronterizas que mantienen un negocio millonario con la compra de gasolina venezolana a bajísimo costo para revenderla en Colombia.

Al respecto, el documentalista e investigador venezolano, Daniel Quintero, autor del documental «Conexión Cúcuta: ABC de la guerra económica», ofreció para VT su visión sobre esta medida y la situación general que se vive con el tema de la gasolina en la frontera colombo venezolana.

¿Cree usted que era necesaria esta medida en la las localidades fronterizas de Paraguachón, estado Zulia y Ureña, estado Táchira, era necesaria?

Evidentemente esta medida era necesaria, sin embargo, ya PDVSA tanto como el Centro Binacional de Comando y Control para la lucha contra el contrabando, que está instalado en el estado Táchira, tienen localizados todos los vehículos que dejaron de surtir combustible en el país y que gozaban del chip para la compra de combustible en Venezuela, los cuáles ya quedarán desactivados; es decir, se verán obligados a comprarla en moneda extranjera, en ese sentido el gobierno venezolano ya no perderá tanto dinero en el caso de estas personas que contrabandeaban el combustible desde sus vehículos.

Ahora bien, donde sí va estar focalizado el contrabando, que ya se había erradicado, es en el ciudadano común que vive en el estado Táchira, que por ser ciudadano residente y gozar del derecho de comprar combustible al precio venezolano (1 Bs. por litro), es muy probable que vaya a seguir llenando el tanque para revenderlo en Colombia. Si sacamos una cuenta rápida un ciudadano común que viva en el estado Táchira o Zulia, que llene su tanque de vehículo con 60 litros de gasolina, pagando un precio de 60 Bs., para luego vender el galón (casi 4 litros) a 4.000 pesos colombianos, (podría ser más) recibiría 60 mil bolívares aproximadamente, tomando en cuenta que la proporción es de 1 X 1, es decir, te pagan 1 Bolívar por 1 peso colombiano. Esta medida entonces vendría a incentivar el contrabando de gasolina por parte de la población venezolana que legalmente pueda comprarla en las localidades fronterizas para pasarla hacía Colombia.

¿Esta medida iniciada hoy traerá algún impacto positivo en la lucha contra el contrabando de combustible en la frontera?

En lo inmediato, evidentemente  no; no hay ningún efecto positivo para el país porque en este momento el paso vehicular de la frontera con Colombia está completamente cerrado, no hay paso vehicular, por lo cual no va a exisitr ningún tipo de venta de gasolina en moneda convertible, ya sea en pesos o dólares, porque no hay alguien que esté interesado en comprar en esos precios. En este momento es más una medida simbólica que solamente va a tener islas vacías dentro de las estaciones de combustibles del lado de Venezuela porque no hay vehículos colombianos pasando a surtir el tanque con ese valor. Imagino que esto debe ser planteado para un futuro cercano cuando se restituya el paso fronterizo y comiencen a entrar vehículos desde Colombia.

En este momento el precio del galón de gasolina hacia el norte de Santander, está aproximadamente en 5.800 pesos, al igual que en la frontera de Paraguachón. Sin embargo esto no representa una medida inmediata, si vas a pagar 4.800 pesos por un poco más de un galón de gasolina (3.8 litros), es decir, 1.200 pesos más económica que Colombia, lo que puede hacer es nutrir a estas grandes mafias que puedan estar comprando esta gasolina para luego revenderlas en las calles de Colombia, a los pimpineros y cooperativas de pimpineros que son los que más se han estado lucrando de este negocio.

¿De acuerdo a las investigaciones que usted ha realizado en la frontera, cuál es el mayor problema que impacta en la economía venezolana?

El mayor problema que hay en la frontera es que con el paso de los años el crecimiento de las actividades delictivas como el narcotráfico, el lavado de dinero, contrabando de extracción, no solamente de gasolina sino de materiales estratégicos para el desarrollo de la nación como cabillas, cementos, medicinas, autopartes etc., comenzó a dinamizar el PIB colombiano. Esto, por supuesto, fue conformando un mercado paralelo financiero alterno a la banca que funciona sumamente bien para la economía colombiana, pero al tener esta su informalidad, no está regulado ni supervisado.

A través de informes y estudios, en investigaciones que hemos realizado, ya se está haciendo una movilización en los municipios fronterizos de unos 27 millones de dólares diarios, por medio de transacciones electrónicas o efectivo, lo que representa para Colombia una movilización de dinero inorgánico circulante, de un oxígeno circulante para su economía de más de 10 mil millones de dólares anuales los cuales a ellos les resulta sumamente beneficioso.

 ¿El gobierno colombiano ha mostrado algún interés en solventar la situación de contrabando en la frontera con Venezuela?

El gobierno colombiano no hace nada porque entiende muy bien los beneficios económicos para el país que les trae la situación de contrabando y demás en la frontera venezolana, al igual que todos aquellos que manejan el sistema financiero. Todo esto, el sistema financiero, el progreso, el desarrollo está estrictamente relacionado con la densidad de la población y ellos lo saben bien. ¿Por qué? Porque en estos último años han empujado a vivir a más de 6 millones y medio de colombianos hacia el norte de Santander, mientras que en el estado Táchira tenemos aproximadamente 1 millón 500 mil personas viviendo activamente allí. La élite financiera y gobernante de Colombia entiende sumamente bien que el crecimiento y desarrollo está estrictamente relacionada con la densidad de la población en la frontera y por eso les resulta rentable y el gobierno colombiano no va a hacer absolutamente nada para frenar eso porque no le conviene.

AMR

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