#VTalPasado Al grito de ¡vuelvan caras! los llaneros vencen en las Queseras del Medio

Tras la victoria política obtenida luego de la instalación del Congreso de Angostura en febrero de 1819, el libertador Simón Bolívar, como jefe supremo del Ejército Patriota, iniciaría en los meses siguientes, una fase de ofensiva militar con el propósito de librar los combates decisorios y contundentes para la liberación del territorio venezolano.

Así, en el marco de la campaña de Apure y con la firme intención de desmovilizar y desarticular las operaciones de las fuerzas realistas en los llanos occidentales, se realizaron una serie de acciones que tuvieron su máximo esplendor, el 2 de abril de 1819, con la gran hazaña de las Queseras del Medio.

Una empresa militar que demostraría el talante y valentía de un grupo de llaneros que, al grito de ¡vuelvan caras!, logró atinar un duro golpe a las fuerzas enemigas lideradas por el español Pablo Morillo. Un combate que trajo consigo no solo avances importantes dentro de la causa independentista, sino que comprobaría la fuerza aguerrida del pueblo venezolano en la defensa de su patria.

¡Vuelvan Caras! obra del pintor venezolano Arturo Michelena

Una resolución: desgastar a los realistas

En los primeros meses de 1819, Morillo tenía la firme decisión de hacerse de toda la llanura apureña a fin de ganar terreno y abastecerse de los recursos y provisiones que el lugar podría confiarle. Además, convencido de su superioridad numérica al tener un ejército de 7 mil hombres, estaba seguro que podría contener y derrotar a los patriotas sin ningún problema.

Sin embargo, no contaba con las órdenes de Bolívar de reconocer y observar al enemigo y tras ello, los planes de Páez de confundir y hostigar a las tropas reales. En una audaz estrategia, el líder llanero, se inclinó intencionalmente a ceder terreno y evitar cualquier combate frontal en situaciones desfavorable. La idea era desgastar y obstaculizar cualquier intento de tomar provisiones y abastecimiento de cualquier tipo.

Una táctica que podría definirse como guerra de guerrillas. El propio Páez, en su autobiografía expresaría: “Era el ejército de Apure el más fuerte con que contaban los patriotas en Venezuela¸ y no me pareció prudente exponerlo contra fuerzas superiores, no solo en número sino en calidad. Por lo mismo, resolví adoptar otro género de guerra, guerra de movimiento, de marchas y contramarchas, y tratar de llevar el enemigo a los desiertos de Caribén.”

Morillo tampoco contó con el apoyo decido del pueblo a la causa patriota. Situaciones que fueron sumándose hasta fines de marzo y que llevaron a Morillo a una posición comprometedora en sus objetivos.

Tan solo 153 lanceros

El río Arauca, en el actual estado Apure, separaba momentáneamente a los dos bandos en conflicto. Páez, enterado de los movimientos de Morillo y de las intenciones de tomarlo prisionero, resolvió activar una ofensiva sorpresa en el sitio llamado las Queseras del Medio.

Así, el 2 de abril de 1819, un contingente de 153 hombres -integrados por los mejores lanceros y jinetes de las fuerzas de Páez- cruza el río apureño para provocar al enemigo a dar un combate desigual, dando entender la inferioridad numérica frente a las fuerzas realistas.

José Antonio Páez, obra realizada por el pintor venezolano Martín Tovar y Tovar

Inmediatamente, este grupo de llaneros emprende un ataque que impulsa a Morillo a una avanzada segura de su caballería de 1000 jinetes frente a sus enemigos. Entre ataques, confusión y dispersión, Páez espero el mejor momento para dar la orden de retirada, lo que tomó Morillo como un aliento para que este grupo de caballería siguiera adelante en la persecución y separándose del grueso de sus tropas.

Simulando la huida y cumpliéndose el objetivo de ser perseguidos por la caballería realista, Páez ordena volver caras hacia sus enemigos, lo que generó confusión y desorden entre las tropas realistas. En este regreso intempestivo, los llaneros hicieron gala de su destreza con la lanza y el caballo, sembrando el pánico y desconcierto.

Frente a esta situación y al ver como su numeroso ejército se desmoronaba ante las maniobras de un puñado de hombres, Morillo decide la retirada inmediata de sus hombres quienes aprovecharon la noche para poder huir.

La derrota de Morillo fue decisiva y los llanos de Apure serían libres. En el Boletín del Ejército Libertador se señalaría: “…El General Páez y sus bravos compañeros se han excedido a sí mismos, haciendo mucho más de lo que justamente debía esperarse de su valor y de su intrepidez…”

Bolívar: “…Lo que se ha hecho no es más que un preludio de lo que podéis hacer…”

Un día después del extraordinario combate ejecutado por Páez y sus lanceros, Bolívar emite una proclama para honrar y homenajear a este grupo de hombres que, con lanza en mano, mostraron su destreza inigualable. Un acto heroico que llenaría de asombro tanto a partidarios como a enemigos, y dejaba por sentado, que la causa patriota sería imparable e invencible.

Condecorándolos con la Orden de los Libertadores y agradeciendo sus servicios, Bolívar dejaría para la posteridad la siguiente sentencia: Soldados! Acabáis de ejecutar la proeza más extraordinaria que puede celebrar la historia militar de las naciones (…) Las columnas de caballería han sucumbido al golpe de nuestras lanzas: la infantería ha buscado un asilo en el bosque: los fuegos de sus cañones han cesado delante de los pechos de nuestros caballos…”

Simón Sánchez/VTactual.com

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