Preocupaciones selectivas de Trump en el campo internacional

El cambio de actitud de Donald Trump entre su campaña para la presidencia de Estados Unidos (EEUU), y una vez que se instaló en la Casa Blanca, ha sido muy marcada, en especial en cuanto a su política internacional.

Durante su auto promoción para ser elegido en las urnas, el magnate norteamericano tenía un discurso especialmente encaminado a lo interno de EEUU, especialmente bajo la consigna de “hacer a América (EEUU) grande de nuevo”.

Sin embargo, desde enero del presente año, mes en el cual llegó al poder, Trump dio un gran viraje hacia la agresión internacional sostenida que actualmente mantiene tensiones con, por ejemplo, Corea del Norte, en nombre de la “paz” y la “democracia” en el mundo.

También bajo esas banderas, el mandatario ataca a otras naciones que considera como “regímenes no democráticos”, “dictaduras” o, simplemente, comunistas o socialistas. Tal es el caso particular de Venezuela y Cuba.

Sobre este último, recientemente declaró que no se levantará el bloque económico que se le ha impuesto a la isla por más de cincuenta años” hasta que no asegure total liberad política para su pueblo”, es decir, hasta que no deje de haber un gobierno socialista, según su visión.

Con respecto a los suramericanos, ha dicho que rechazar “la opresión del socialismo”, a la vez que apeló por “la restauración de la democracia y la libertad” contra “la brutalidad del régimen de Nicolás Maduro”.

Mientras tanto, en Myanmar se masacra a la minoría musulmana de dicho país, el pueblo rohingya, sin que esto haya generado preocupación para la Casa Blanca. Tampoco los más de 800 heridos por la represión policial del Estado español para impedir el referéndum en Cataluña ha despertado el interés del presidente, o los niños, mujeres, ancianos que mueren sin parar por los ataques del sionismo de Israel en Palestina.

JI

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