El impuesto al WhatsApp que destronó al premier libanés

La revolución del WhatsApp logró lo que protestas, marchas y violencia no han logrado en otros países. Por más frívolo que parezca, las protestas en el Líbano, que comenzaron cuando se ordenó un impuesto a la aplicación de mensajería, acabaron con la renuncia del primer ministro Saad Hariri, ante el presidente libanés, Michel Aoun.

Aunque el gobierno echó atrás con la medida y reformó algunas normas, incluyendo el presupuesto de 2020, las protestas continuaron y se convirtieron en violentas en algunos puntos de las principales ciudades libanesas.

El presidente Michel Aoun se mostró favorable a dialogar con los manifestantes, pero las acciones de calle continuaron y se mostraron indiferentes al llamado al diálogo. Por su parte Hariri llamó a todos los libaneses a proteger la paz. “Se ha hecho necesario que causemos una gran conmoción para arreglar la crisis. Voy a ir al Palacio de Baabda para entregar mi renuncia”, expresó el hasta entonces primer ministro.

Los manifestantes en las calles recibieron el anuncio de la renuncia de Hariri con vítores y celebraciones en plazas y avenidas, en la cual se vio nuevamente la quema de banderas de Israel.

El secretario general del Movimiento de Resistencia Islámica de El Líbano (Hezbolá), Seyed Hasan Nasralá, había denunciado la semana pasada una conspiración de Israel para instigar la violencia que sembraron en el país en las últimas dos semanas.

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