Posibles consecuencias económicas del conflicto Rusia-Gran Bretaña

¿Qué puede pasar con la situación actual entre Reino Unido y Rusia? Desde una guerra hasta fracturas aún mayores en el mapa global (ambos tienen aliados muy fuertes que empeorarían el conflicto), pasando por consecuencias económicas resaltantes.

Sobre esto último, precisamente, el diario británico The Guardian adelantaba un decisión que estaría evaluando Theresa May: la prohibición a las cámaras de compensaciones europeas que faciliten la venta de eurobonos rusos en Londres.

Esto traería consigo complicaciones para los rusos en cuanto a la colocación de su deuda, especialmente si se considera que en los últimos años al presupuesto de la Federación Rusa le han entrado uno 10 mil millones de dólares por esa vía.

Para la analista Natalia Dembínskaya, columnista de Sputnik, esta alternativa representa algunos riesgos para la economía rusa, aunque no de forma grave: las empresas Euroclear y Clearstream, a las que Reino Unido prohibiría las operaciones con eurobonos rusos en Londres, no son británicas sino europeas, por lo que el riesgo de una prohibición total son «poco probables».

Sobre todo si se toma en cuenta que «el principal inversor (en eurobonos rusos) es el Reino Unido seguido de EEUU», señaló Alexandr Yegórov, estratega de TeleTrade, en función del último reporte emitido por el Ministerio de Finanzas ruso.

Esta misma cartera también ha avisado, a través de su titular, Anton Siluanov, que la demanda de bonos rusos supera ampliamente su oferta, por lo que también parece poco probable que disminuya su venta y, con esto, los ingresos federales.

La otra posible consecuencia de este enfrentamiento sería que del lado del Kremlin se decida reducir las inversiones en libras esterlinas, aunque esta opción ha sido desacreditada por diversos analistas.

Entre las razones que esgrimen, se encuentra la importancia de la diversidad para la economía del gigante euroasiático, aunque se mantiene como posibilidad si se considera cómo han venido reduciendo el uso del dólar (que aún representa el 70% de su inversión) en favor del oro.

«La política y la actividad económica exterior no siempre van en paralelo. Además, al crear reservas, se necesita una alternativa tanto en términos de rentabilidad como de posibles riesgos», aseguró al respecto el jefe de Análisis de Grand Capital, Serguéi Kozlovski.

JI

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