Derecha regional aplica política del miedo a los argentinos

Los factores adversos al peronismo en Argentina desenfundaron la maquinaria del miedo para tratar de influir en la decisión del pueblo de despedir al gobierno neoliberal de Mauricio Macri. El capital, ese gran cobarde que se estremece ante cualquier movimiento político, fue el primero en reaccionar y castigó a los votantes que participaron en las elecciones primarias del pasado domingo, con la devaluación del peso argentino frente al dólar de un 25% y la reacción financiera más caótica en muchos años.

El registro significó la peor caída de la bolsa de valores argentina en dos décadas, justo como estaba antes de la llegada de los Kirchner al poder. Sin embrago, aunque fue Macri el que endeudó y profundizó la crisis nacional a los niveles actuales, los mercados se muestran reacios al regreso de un gobierno de centroizquierda representado por Alberto Fernández y Cristina Fernández de Kirchner, tal como se intuye tras los resultados de las primarias.

Expertos le proponen a Macri dar inicio a un proceso de transmisión de mando

El factor miedo fue aprovechado por Macri, quien en declaraciones a la prensa culpó a la oposición por la caída de los mercados tras el triunfo del domingo, como si el simple hecho de que sus rivales hayan obtenido la victoria, fuera un pecado político. El candidato ganador, Alberto Fernández, desestimó estas acusaciones con una frase corta y contundente: “la economía es responsabilidad del Gobierno”. Fernández señaló que la reacción de los mercados obedece a que se sienten “estafados” por el gobierno derechista.

Hostilidad adelantada

Una vez conocido el resultado de las primarias del domingo, el presidente brasileño Jair Bolsonaro se incluyó sin que lo llamara a la campaña del miedo contra la población argentina. El político de ultraderecha escribió en su cuenta twitter un alerta a sus votantes: «No se olviden de lo que, más al sur, en Argentina, ha pasado en las elecciones de ayer. La banda de Cristina Kirchner, que es la misma de Dilma Rousseff, de Hugo Chávez, de Fidel Castro, dio señales de vida», dijo al omitir la ola de corrupción y persecución política de gobiernos de derecha en el continente, incluyendo el suyo.

Jair Bolsonaro se acostumbró a la injerencia en asuntos internos de sus vecinos

Agregó el cuestionado mandatario que si gana la izquierda en Argentina, se producirá una ola migratoria desde ese país hacia el suyo. «Pueblo gaúcho, si esa gentecilla de izquierdas vuelve en Argentina, nuestro Río Grande do Sul podrá convertirse en un nuevo Estado de Roraima», en alusión a los migrantes que ha recibido Brasil desde Venezuela.

Entretanto, el presidente de Chile, Sebastián Piñera, fue un poco más diplomático al reconocer que “cada país toma sus propias decisiones”, pero manifestó su preocupación ante la llegada de un gobierno progresista a la Casa Rosada. “En todo caso, lo de Argentina nos va a afectar, nos va a impactar”, dijo Piñera.

Alberto Fernández se apunta como triunfador en octubre, pero sus enemigos internos y externos ya le hacen saber que no lo tendrá fácil.

Los meses que restan para las elecciones prometen ser muy largos debido al enfrentamiento agotador entre los dos modelos propuestos. La crisis argentina no da para tanto. Es por ello que algunos analistas, ante la victoria aplastante del peronismo, piden un adelanto de elecciones y un acuerdo de gobernabilidad en el que Macri abra paso a su sucesor. Todo queda en el terreno de la soberbia para tomar una decisión que beneficie al pueblo argentino.

RB

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