Peregrinaciones a La Meca no se salvan del acoso sexual

Con la etiqueta #MosqueMeToo miles de mujeres musulmanas alrededor del mundo han rechazado al acoso sexual del cual han sido víctimas durante las peregrinaciones a La Meca, el lugar más sagrado para el islam.

La iniciativa fue impulsada por la periodista egipcio-estadounidense Mona Eltahawy, destacada activista feminista, quien decidió comenzar la protesta en las redes sociales luego del testimonio de una mujer paquistaní que denunció, también en Twitter, que había sufrido tocamientos durante la circunvalación a la Kaaba, la piedra negra de La Meca.

Eltahawy, quien también sufrió abusos sexuales durante una peregrinación a La Meca en 1982, cuando aún era adolescente, creó la campaña en redes #MosqueMeToo en adaptación de #MeToo, asociada al movimiento de rechazo al acoso sexual en todo el mundo.

“Llevo años hablando del asunto y siempre he encontrado mujeres que me decían que a ellas también les había sucedido; pero es difícil evaluar el alcance del problema porque al tabú y la vergüenza que acompañan a los abusos sexuales, se une que ha sucedido en el lugar más sagrado del Islam», señaló.

La periodista relató el dilema que viven las musulmanas «quienes se encuentran entre la espada y la pared», por un lado la comunidad islámica les pide guardar silencio, y por otro, si denuncian le dan un arma a la derecha racista e islamófaba.

La sociedad patriarcal educa a los hombres para que sean depredadores, al punto de no respetar las actividades religiosas consideradas sagradas en ciertas culturas como la islámica. “Las mujeres no hemos hecho nada de lo que avergonzarnos. Los hombres tienen que dejar de agredirnos”, insiste Eltahawy.

Cada año alrededor de dos millones de musulmanes de todo el mundo participan en el «hach», la peregrinación obligatoria que los creyentes deben realizar al menos una vez en sus vidas.

Con información de El País

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