Instituciones coleccionistas de casos de abuso sexual (II entrega: La familia)

Instituciones coleccionistas de casos de abuso sexual (II entrega: La familia)

Por Emily Caro

El hogar es el espacio más seguro para todo ser humano, la familia ha sido la institución más protegida por las civilizaciones, para ella se diseñan planes y programas que permitan un estado de bienestar ideal, sin embargo, tras el cerrojo del hogar se guardan los secretos más protegidos de la humanidad.

“Yo tenía once años cuando pasó”, así inicia el relato de Edwin Rodríguez Useche, en una entrevista testimonial que ofreció a VTactual, sin embargo, aclara, «todo empezó a los cinco años con alguien de la familia”. Edwin ahora tiene 41 años y fue a los 30 cuando tuvo conciencia de que fue abusado por su cuñado. A su alrededor ni sus hermanos, ni sus padres podían imaginar que en “su propia casa” había un depredador sexual.

Aunque la familia es la institución por la que más abogan Estados, religiones e ideologías, definida como “la base fundamental de la sociedad”, los agresores sexuales empiezan en el seno familiar, puede ser un hermano(a), tío(a), abuelo(a), algún primo(a) y en casos extremos, los propios padres del menor, por lo que es muy común que no denuncien.

Rodríguez: “No denuncié por miedo y temor al rechazo

No denuncié por miedo, temor al rechazo, pero después pensaba que quizás si hubiera denunciado el trauma no hubiera causado tanto autoaislamiento y habría tenido una mejor relación con mi sexualidad. Y de decirlo era peor la golpiza que me iban a dar”, dice tratando de explicar el silencio inicial. “Yo tendía a creer que me iban a ver como el culpable de esa situación o que pude haberlo provocado. Hasta que a los 18 años pude librarme de esa situación cuando empecé a trabajar”, añade.

Expertos en el tema alertan sobre la alta cifra “oculta” de abusos sexuales en la infancia, cometidos sobre todo en la familia. En España entre el 10% y el 20% de la población ha sido víctima de abuso sexual y por lo menos el 20% de los agresores es un menor en situación de superioridad a la víctima.

En España entre el 10% y el 20% de la población ha sido víctima de abuso sexual

“Bueno todo empezó viendo revistas porno. Él me decía que uniendo los glandes el pene me crecería más. Luego el acto carnal, (la violación), yo me resistí pero luego caí en sus métodos”, confiesa con naturalidad asumiendo aún que el acto podía ser calificado de “seducción”.

Mikel Gurbindo, subdirector de Familia y Menores, en el Reino de España, indica que estudios a nivel estatal, arrojan que sólo un 2% de los casos se detectan mientras están ocurriendo, pero la mayoría son silenciados por miedo y por inseguridad de la víctima que teme que el resto de los familiares  no creería la denuncia.

“Una vez mi mamá casi descubre la situación, ella salió y yo me quedé en la casa, como él, (su cuñado) tenía un trabajo que podía jugar con el tiempo, me buscó (para tener sexo) pero mi mamá tuvo que devolverse y cuando llegó me vio con la pijama al revés, me preguntó porqué y yo le dije que iba a bañarme, ella tomó lo que se le había olvidado y se fue”, continúa Edwin el relato.

El abuso sexual refiere a cualquier clase de contacto del que se vale el agresor para su satisfacción sexual

El abuso sexual hace referencia a cualquier clase de contacto e interacción sexual en la que, desde su posición de poder, el agresor la utiliza para su propia estimulación, la del menor o la de otras personas, sin embargo, es algo que en la mayoría de los casos, la víctima desconoce, por lo que se siente culpable y parte “de la situación”, como hasta el día de hoy la califica Edwin.

Me costaba interactuar con la gente. Cuando tenía 15 años que estaba en la adolescencia estaba como confundido, de ver que no me gustaban las niñas y empecé a pensar que había sido por eso (…) empecé a pensar que yo era el culpable de esa situación”, explica.

Colectivo feminista, político y sexodiverso ASGDRe le permitió conocer las herramientas para saber que fue abusado

En la actualidad es abiertamente homosexual y dice que 20 años después, fue que supo que había sido abusado, “claro no tenía conciencia de las herramientas que me aportó la ASGDRe”, colectivo político y de la diversidad sexual en el que milita.

En América Latina, Colombia es uno de los países con más abusos infantiles en la familia. Según el director de Medicina Legal, Carlos Valdéz, de los 22.519 casos de agresiones sexuales registrados en 2017, más del 80% fue contra niños entre los 10 y 14 años. “Lo más preocupante es que el aumento se da en el caso de víctimas menores de edad», detalla Valdéz.

La cifra real de denuncias siempre es superior, no todos los casos concluyen y la mayoría nunca son denunciados. Los regalos son algunos de los motivos de la no denuncia, el agresor busca naturalizar el hecho como un juego, pero el miedo a no ser creído, a las represalias del agresor o ser acusado de seducción,  son la constante.

En ocasiones más dramáticas la madre tiene conocimiento de lo que sucede, y por miedo al marido, a “destruir la familia” o a no ser capaz de salir adelante ella sola, así como el estigma social que supondría que se conozca el abuso, hace que lo mantenga en secreto.

La educación sexual puede disminuir los casos de abuso sexual a menores

En muchos casos los límites entre la afectividad, la intimidad y la sexualidad aparecen difuminados y en la mayoría de los casos se transmite entre generaciones. Por lo que Edwin Rodríguez recomienda “una educación sexual liberadora” que permita al niño o niña reconocer el abuso y tener claridad entre los límites del cariño y las caricias con las que inician los agresores sexuales.

EC

Instituciones coleccionistas de casos de abuso sexual (I entrega: El Vaticano)

 

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