Premios Óscar 2020: ¿Ninguna nominación para el abuso sexual?

Este domingo 9 de febrero el mundo occidental se detiene durante un par de horas gracia a un acontecimiento singular: se transmite en vivo y directo la 92ª edición de los Premios Óscar, con un espectáculo de luces y lentejuelas desde el Dolby Theatre de Los Ángeles, California (Estados Unidos).

No por casualidad, este año el evento tampoco cuenta con un presentador. Se trata, como el año pasado, de una estrategia que busca evitar las “improvisaciones” y cualquier desafuero que no esté contemplado en el guion. Como en enero reciente pasado, cuando el actor y comediante británico Ricky Gervais arremetió ferozmente contra Hollywood y sus pasadizos secretos, mientras moderaba la entrega de los premios Globo de Oro, convirtiendo la gala en escenario de las denuncias sepultadas sobre acoso sexual, pederastia, prostitución y trata de blancas que la poderosa industria del entretenimiento se afana en ocultar.

Esta vez, entre las cintas favoritas se cuentan Joker, de Todd Phillips, con 11 candidaturas; El irlandés, de Martín Scorsese, Érase una vez en… Hollywood, de Quentin Tarantino, y 1917, de Sam Mendes, todas con 10 nominaciones.

Una vez más, las mujeres quedaron relegadas a su mínima expresión, con la rara excepción de Greta Gerwig y su versión de Mujercitas como mejor película. Las minorías étnicas, también, llevadas al paroxismo de la negación, con la salvedad, quizás, del coreano Bong Joon Ho por su impecable Parásitos, y el neozelandés Taika Waititi por la rarísima Jo Jo Rabbit. La afrodescendencia fue salvajemente borrada del mapa por una maquinaria que se jacta de mantener los valores de la sociedad WASP (blanca, anglosajona y protestante).

Los chistes de Gervais

Ricky Gervais los puso a todos en evidencia el pasado 5 de enero desde el hotel Beverly Hilton (en Los Ángeles también), señalando con un dedo impúdico las variantes del viejo tema de los excesos y abusos que acarrea el star-system, cuando se hizo cargo de la entrega número 77 de los Golden Globe Awards.

Se burló mordazmente de todas las estrellas presentes con un humor corrosivo al advertir: “Vamos a reírnos a vuestra costa. No están en posición de dar lecciones de nada… Si ganan, acepten su premio, agradezcan a su agente la suerte que tienen, y fuera”.
Hurgó brutalmente en la llaga purulenta de las catacumbas de Hollywood, al hacer chistes a mansalva sobre la complicidad o mirada indiferente de los presentes en los graves casos de pederastia y acoso que han salido a la luz pública recientemente, involucrando a figuras y figurines, productores, actores y directores en monstruosas tramas que estiran sus tentáculos hasta las altas esferas del poder político.

Por ejemplo, colocó a la gradería en vilo cuando expuso el reino de terror de Harvey Weinstein, el icónico productor de cine -artífice de Miramax-, acusado por acoso, abuso sexual e incluso violaciones y quien finalmente enfrenta juicio, pero siempre contó con el silencio cómplice del mundillo del séptimo arte hollywoodense.

Otro de los trapos sucios que Gervais blandeó a su antojo, fue el reciente suicidio del financista Jeffrey Epstein (amigo cercano de presidentes como Donald Trump y Bill Clinton), hallado muerto en su celda en agosto del año pasado tras ser encerrado por un escándalo de tráfico de menores que involucraba a la élite del negocio del entretenimiento y la política norteamericana, a quienes favorecía con niñas para que aliviaran sus perversiones. “Ya sé que era vuestro amigo” le dijo al auditorio.

Durante la entrega de los premios que otorga la Asociación de la Prensa Extranjera en Hollywood, el comediante afirmó sobre el debut de la empresa Apple en el mundo del streaming: “Apple ha entrado en el sector de la televisión con The Morning Show, un excelente drama sobre la importancia de la dignidad y hacer lo correcto; hecho por una compañía que dirige talleres de explotación laboral (sweatshops) en China”, abriendo la cortina del histórico uso criminal que hacen las corporaciones transnacionales de menores, mujeres y empleados subpagados en países del llamado tercer mundo.

Un mal endémico

Ni es nuevo ni es peor. Desde sus inicios, cuando instaló su primer estudio en 1911, Hollywood se ha caracterizado por generar auténticos dramas que terminan en tragedia. Lo vivieron desde la niña de los risos dorados, Shirley Temple, quien en su autobiografía cuenta como a los 12 años un productor de la Metro Golden Mayer le ofreció sus genitales para “impulsarla” al estrellato, hasta las jóvenes comediantes que pasaron por las manos del humorista Bill Cosby (llamado “el papá de América” por sus enternecedores roles en la televisión), famoso por su show de los años 80, y más recientemente por estar incriminado en la violación de más de 40 mujeres.

El caso de Harvey Weinstein es especialmente inquietante: uno de los hombres más poderosos de la industria, responsable de lanzar al estrellato a directores como Quentin Tarantino, operaba a sus anchas acosando, abusando o directamente violando a jóvenes muchachas dispuestas a entregarle “todo” por un pequeño papel en cualquiera de sus películas.

Todos sabían pero se lavaban las manos, conscientes de que el productor representaba un trampolín inmediato a la fama en el corrompido mundo del show business. Hasta que el 5 de octubre de 2017 la actriz Ashley Judd se atrevió a acusarlo legalmente. la también actriz Rose McGowan, una de las agraviadas, incluso criticó al resto de las mujeres del cine por su silencio.

Según la Unesco, Hollywood produce al menos el 85% de las películas que se exhiben en todo el mundo. Es un mecanismo muy poderoso de penetración cultural con toda su estética de seducción y su capacidad de imponer preconceptos y estereotipos de belleza y estilos de vida (el American way of life).

Todo su barniz, sin embargo, se desconcha fácilmente para mostrar un rostro de horror disfrazado de asepsia y doble moral, que es como debe verlo realmente ante el mundo, más allá de los logros artísticos de algunas películas que se producen en esa gran factoría del entretenimiento.

Marlon Zambrano/ VTActual.com

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