Odebrecht, Lava Jato, carne podrida… ¿Hasta dónde llega la corrupción del gobierno de Temer?

Recientemente, la Policía Federal de Brasil destapó un nuevo caso de corrupción. Se trata de la operación “Carne Débil”, que desbarató una extensa red de sobornos en la que estarían implicados decenas de inspectores encargados de certificar que los productos cumplían con los requerimientos sanitarios.

El resultado ha sido hasta ahora, el arresto de 27 funcionarios públicos, muchos de ellos pertenecientes al Ministerio de Agricultura, institución que otorga los permisos de sanidad y vela por el cumplimiento de los controles sanitarios.

Mauricio Moscardi, Jefe de la Policía Federal, reveló que «la investigación deja bien claro que una parte del dinero de las coimas (sobornos) era revertido para partidos políticos».

Aseguró que miembros del Partido del Movimiento Democrático Brasileño, que lidera el presidente Michel Temer, y del Partido Progresista, estaban implicados en el escándalo, pero no dio nombres.

Según las investigaciones, empleados de varias empresas cárnicas, entre ellas las dos más grandes de Brasil JBS y BRF, adulteraban con productos químicos carnes que estaban «podridas» o en condiciones no aptas para el consumo humano dentro del territorio brasileño o incluso para ser exportadas. Varios de estos productos químicos son cancerígenos.

Este nuevo caso de corrupción viene a sumarse a las ya conocidas investigaciones a Odebrecht y  Lava Jato, y por lo delicado del tema que generado la paralización de negocios con China y la Unión Europea, la cotización de JBS en la Bolsa de Sao Paulo cayó el viernes pasado en 10,59% y la de BRF, 5,65%, lo que representa pérdidas cercanas a los US$1.900 millones.

Ello además afectaría la economía del país, puesto que la exportación de carne de Brasil, el mayor productor del mundo, representa el 7,2% del Producto Interno Bruto (PIB) del país, cuya economía ya lleva dos años en recesión, y apenas ahora estaba mostrando una leve minoría.

¿Hasta dónde puede llegar la codicia? Para el gobierno de Temer, queda claro que no hay límites.

JA

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