#VTalPasado De la moribunda constitución a una adecuada a los nuevos tiempos

El discurso del presidente Hugo Chávez Frías a lo largo de su vida, estuvo caracterizado, entre muchos elementos, por la fuerza de su verbo, la determinación de sus palabras, pero sobre todo, por la contundencia en sus frases que, en segundos, lograba generar en el imaginario colectivo una realidad posible que sin saberlo se concretaría en lo inmediato.

El “por ahora”, anunciado aquella mañana del 4 de febrero de 1992, sorprendería al pueblo venezolano con más contundencia que la misma acción que se llevó a cabo esa madrugada, pues si bien, Venezuela despertaba con un acontecimiento inusual dentro de su democracia, en las horas siguientes, en televisión nacional, un personaje desconocido se hacía responsable de las acciones y en pocos segundos, construiría con su discurso, un destino que cambiaría el hilo conductor del sistema político del siglo XX venezolano.

Así, en pocos años se aceleraron los tiempos para el desgaste definitivo de un sistema que inevitablemente ya tenía un final. El puntofijismo estaba en crisis y el pueblo venezolano tenía un desapego evidente a una tradición partidista y electoral que fue implantada como elemento cohesionador del pueblo venezolano.

En este sistema, donde el pueblo venezolano era convocado cada cinco años para participar en elecciones, se inserta la figura de Chávez con un discurso de cambio que rápidamente fue aceptado por el pueblo venezolano, abriendo una posibilidad para el despertar de la participación popular. Se daba inicio tangible y real por todo el territorio nacional a otra de sus frases: “Vamos a las catacumbas a acompañar al pueblo”.

El proceso constituyente

Tras la salida de Chávez de la cárcel, esa utopía necesaria inició un proceso de desarrollo real, pues la idea de hacer cambios profundos al sistema democrático venezolano, se concretaría con la estrategia discursiva del proceso constituyente.

El 26 de marzo de 1994, Hugo Chávez sale en libertad y hace una promesa de recorrer el territorio nacional para iniciar un camino de transformación profunda junto al pueblo venezolano

Desde 1994 hasta 1998, Chávez hará uso de su discurso para preparar las bases políticas de su proyecto. Un cambio radical del sistema a través de una Asamblea Nacional Constituyente sería, entonces la propuesta permanente que dio a conocer en cada discurso, entrevista y reunión.

La necesidad de un cambio profundo no solo se quedaba en una propuesta tangible, sino que debería entenderse en algo más profundo. Por ello, el proceso constituyente se convirtió en el enunciado discursivo que marcó el recorrido del movimiento político de Chávez que tuvo su punto de inflexión, cuando en abril de 1997 se decide incursionar en el camino electoral, acompañado de un instrumento organizativo que le daría soporte político: la fundación del MVR.

El poder constituyente fue una de las banderas principales del discurso de Hugo Chávez en su campaña electoral y fue respaldado por la mayoría del pueblo venezolano

Así se iniciaría rápidamente la campaña electoral de 1998, donde luego de sortear con una campaña comunicacional en su contra logra alcanzar la victoria el 6 de diciembre de 1998, con un amplio margen del 56% de los votos a su favor. Otra sorpresa, pero en esta oportunidad para los partidos tradicionales que veían como perdían el poder político.

La moribunda constitución

La democracia venezolana ha establecido como tradición que, cada mes de febrero, luego de una contienda electoral, se realice el acto solemne de juramentación y toma de posesión del nuevo cargo de presidente de la República. Un acto cotidiano que daría inicio al nuevo periodo presidencial del candidato ganador.

Pero en esta oportunidad, el escenario era distinto. El 2 de febrero de 1999 quien asumía el cargo de Presidente de la República no representaba al viejo orden establecido. Chávez y su proyecto representaban el elemento que daría punto final al decadente sistema puntofijista. Además, a diferencia de jornadas electorales anteriores, la población venezolana esperaba con ansías el discurso del nuevo presidente, el cual anunciaba, claramente, que podría significar un momento histórico sin precedentes.

Ese día el discurso de Chávez volvió a sorprender a la nación. Un discurso cargado de información histórica, crítico a un pasado reciente y sobre todo de radicales ideas que mostrarían nuevamente como su palabra se convertía en acción inmediata. Dos caras antagónicas se enfrentaban en un mismo recinto. Por un lado, los representantes de una débil y golpeada cúpula de poder y por el otro, el perfil de un hombre nuevo con la idea radical de activar el poder constituyente de forma inmediata.

El 2 de febrero de 1999 Hugo Chávez asume el cargo de Presidente Constitucional de la República de Venezuela, escenificando así el inicio de una nueva etapa en la vida democrática del país

Así, llegado el momento, Chávez manteniendo su personalidad fresca frente a la solemnidad tradicional, realiza el siguiente juramento: “Juro delante de Dios, juro delante de la Patria, juro delante de mi pueblo que sobre esta moribunda Constitución impulsaré las transformaciones democráticas necesarias para que la República nueva tenga unas Carta Magna adecuada a los nuevos tiempos. ¡Lo Juro!».

Nuevamente, Chávez realiza por medio de su discurso, la concreción inmediata de una idea en acción. Y, a través de su juramento, se activó una imagen que quedaría plasmada en la conciencia del pueblo venezolano. Eses mismo día nacía un nuevo proyecto nacional que, si bien se establece legalmente el 15 de diciembre de 1999 con la aprobación de la constitución, no quedaba dudas que, con esas palabras, venía un cambio definitivo a un rumbo distinto.

Simón Sánchez/VTactual.com

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