Morella: el rostro de los tipos de violencia contra la mujer en Venezuela

Es increíble imaginar que una mujer de 47 años, que pesa escasos 38 kilogramos, no tiene casi masa muscular y pide permiso para todo, sea feliz. Sin embargo, los abogados de Matías Salazar -apodado por la comunidad como el Monstruo de Aragua- aseguran que Morella y las otras dos mujeres que el ahora detenido tenía presuntamente cautivas, estaban contentas con su situación.

Para Óscar Hernández, sobrino de Morella, esta versión está absurdamente alejada de la realidad. Lo que él ve en los ojos de su tía son signos salvajes de maltrato, uno que se fue concretando con el tiempo y con sutiles muestras de violencia disfrazadas de juvenil enamoramiento.

Morella ni siquiera da muestras de conservar algún ápice de ego. Está absorta en su tragedia, en los 31 años que estuvo alejada de todo lo que nosotros comúnmente llamamos vida.

Su sobrino casi no la recuerda. Tenía apenas 7 años cuando Matías se la arrebató a su familia. Lo único que sabía era que ella se había enamorado y se había ido a vivir con su novio, una historia que ahora sabemos está muy alejada de la realidad.

Uno no se puede imaginar cómo se vive así. Eso no es vida. Yo tengo 38 años y he hecho muchas cosas en ese tiempo, cosas que no habría podido hacer si hubiese estado encerrado. Ella para mi es una desconocida. Sin embargo, nos criaron con su recuerdo y los adultos llevaban las cosas lo más normales posibles para que no sintiéramos un mayor dolor por su ausencia”, explica.

A Óscar se le quedó grabado en su recuerdo que ella había escapado, que quiso irse y no volver más o le dio pena hacerlo.

Cuentan sus familiares que cuando Morella tenía 17 años conoció a Matías, con quien comenzó un noviazgo a pesar de las advertencias de sus allegados. “Ella, por su juventud y el enamoramiento que sentía se enfrenta a la familia y él se aprovechó de eso para llevársela, con la promesa de que no la volverían a ver”.

“La familia hizo esfuerzos por ubicarla. Les parecía muy extraña la situación e incluso hicieron en su momento una denuncia. Aunque sabían que se había ido consciente de lo que estaba haciendo, igual albergaban la duda”, asegura Óscar.

Años después lo que ocurrió rebasó cualquier hipótesis que tuviera en su momento la familia. Morella había estado secuestrada, incomunicada, alejada del sol y de la luz. Regresó a casa sin documentos, traumada y desnutrida.

“Luego de recibir la llamada del Ministerio Público, la familia se entera de que Morella estuvo en una relación que gradualmente se convirtió en violencia extrema. Ella no tenia permitido tener contacto con amistades, no tiene cédula y la casa donde se encontraba carecía de socates. Es una locura”, explica.

Lo que se sabe

El sobrino de Morella relata que inmediatamente luego de conocer lo que había ocurrido, la familia comenzó a averiguar por su cuenta. Se trasladaron hasta la urbanización Los Mangos en Maracay, en donde hablaron con algunos vecinos quienes aseguraron que Salazar siempre negó que en ese apartamento viviera alguien.

Sin embargo, el día que Morella logra escapar, Salazar se arroja contra sus vecinos para preguntarles de una forma muy violenta por el paradero de la mujer que vivía en el apartamento.

“Él decía que en ese apartamento no vivía nadie y que sólo iba a veces una señora de servicio. Pero cuando Morella se escapa de allí, Matías -sudando y dándole golpes a la puerta de los vecinos- olvida la mentira que había dicho antes”.

Además de la tía de Óscar, otras dos mujeres denunciaron haber estado en la misma situación. Una segunda esposa de Matías, llamada Fanny y su hija, una joven de 20 años que si tenía permiso de salir e ir a la universidad pero que también estaba bajo amenaza. De acuerdo con las autoridades, la familia de esta segunda mujer tampoco sabía nada de ella desde hace más de 23 años.

Conjunto residencial donde presuntamente Salazar tenía secuestrada a Morella.

Piden justicia

Según relata Óscar, Matías Salazar tiene doble nacionalidad: norteamericana y española. Este detalle, sumado a una rueda de prensa ofrecida por el abogado del presunto secuestrador, sienta un precedente que según la familia de Morella permitiría al acusado pedir asilo en el extranjero.

Esta situación y una extraña solicitud del Tribunal Segundo de Violencia que pedía trasladar a Matías a un hospital, elevaron las alertas en la familia que denuncia que este tipo de estrategias podrían ser el comienzo de un plan para que el acusado se fugue.

“Si se llega a escapar no habrá justicia para el caso”, señala el sobrino de Morella quien además destaca que la sociedad venezolana “no está preparada pare entender los procesos de violencia porque no hay educación al respecto. Este caso es emblemático para impulsar una discusión y para enseñar a la gente el verdadero rostro de la violencia intrafamiliar”.

Andreína Ramos Ginés/ VTActual.com

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