Sirven la mesa para atacar a Irán

La escalada en las tensiones entre Irán y EE. UU., que datan de 1953 cuando el presidente estadounidense Dwigth Eisenhower apoyó el golpe de Estado a ese país árabe, llegaron este año a su punto más álgido luego de que #DonaldTrump tendió una emboscada al general iraní Qassem Soleimani para asesinarlo el pasado 3 de enero.

El ataque contra el líder de la Fuerza Quds fue la acción que selló el conflicto entre ambos países, caracterizado por un asedio por parte del huésped de la Casa Blanca desde el comienzo de su mandato en 2017 que devino en la reimposición de sanciones contra Irán a pesar de que ese país había respetado lo estipulado en el acuerdo nuclear establecido en 2015, cuando Barack Obama aún se encontraba al frente de la presidencia de EE. UU.

Las razones de este ensañamiento: un presunto plan del gobierno de Irán para fabricar armas nucleares, algo que ha sido desmentido en varias oportunidades por el Organismo Internacional de Energía Atómica a lo largo de la historia desde que el expresidente Bill Clinton acusó a la nación persa de estar produciendo una bomba atómicab en la década de los 90.

A pesar de que Irán ha demostrado con hechos que su intención al producir uranio o plutonio y enriquecerlo sólo está encaminada a impulsar los ámbitos científicos y tecnológicos de su país, no ha dejado de ser atacada por potencias intervencionistas como EE. UU. que incluso han impuesto sanciones económicas importantes en su contra, que sólo buscan torcerle el brazo a la voluntad iraní.

En ese camino, han cercado a esta importante nación petrolera creando guerras e instalando bases militares en Irak y Afganistán (con pretextos similares a los que exponen en el caso de Irán) que le han costado millones de vidas e incalculables perdidas económicas a la región y que en realidad tienen como objetivo hacerse con las reservas de crudo de la zona.

Esta ofensiva constante llevó a Teherán el pasado 8 de enero a responder contundentemente a EE. UU. con el bombardeo a dos de sus bases ubicadas en Bagdad, un contraataque que ha sido condenado por la comunidad internacional (al igual que el asesinato de Soleimani) por considerar que puede ser el comienzo de un conflicto bélico de consecuencias imprevisibles.

Sin embargo, la respuesta de Irán continúa siendo desproporcionada en comparación con la magnitud de las agresiones perpetradas por EE. UU. en su contra en los últimos 70 años.

Ahora el ministro de exteriores Jean-Yves Le Drian, quien asegura que en este momento Irán no tiene armas nucleares, agrega un nuevo matiz al conflicto insinuando que la nación árabe podría tardar menos de dos años en producir este tipo de armamento si continúa violando lo pautado en Viena, una afirmación que podría llevar a organismos con la Organización de Naciones Unidas (ONU) a considerar una intervención en contra de Teherán.

Estas consideraciones, sumadas a las sugerencias de #DonaldTrump de que el Boeing 737 siniestrado el pasado miércoles en suelo iraní podría haber sido derribado por Irán erróneamente, sirven sin duda la mesa para que una nueva invasión en Medio Oriente comience muy pronto ante la mirada cómplice de buena parte de la comunidad internacional.

ARG/VTActual.com

Un irónico #DonaldTrump habla de paz luego de respuesta iraní

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