Convirtiendo flechas en flores. Parte III: Manejo del Miedo y la Ansiedad

Por Psicólogo Roger José Garcés

«El hombre puede renunciar a todo menos a su angustia». Khrisnamurti

PISANDO TIERRA ¿QUÉ ES EL MIEDO Y QUÉ ES LA ANSIEDAD?

En estos días la ansiedad y el miedo parecen ser los protagonistas principales en nuestra mente. Para manejarlos conviene iniciar tomando antídoto contra uno de los tres venenos del alma: La ignorancia. Para manejarlos conviene saber qué son.

El Miedo es una preocupación PRESENTE ante un peligro REAL

La Ansiedad es una preocupación FUTURA ante un peligro EVENTUAL.

Si yo estoy escribiendo esto en mi computadora y veo que en el teclado se monta una Tarántula venenosa, salgo corriendo. Tengo una preocupación PRESENTE y el peligro es REAL.

A un sabio monje budista Zen decía le preguntaron: Maestro, ¿Cómo aborda Ud. El miedo? Y el monje dijo:

                                    “Yo con el Miedo concuerdo”

Es decir, si tengo una Tarántula en mi mesa donde estoy escribiendo, ¡Salgo corriendo! ¿Para qué voy a pelear con una Tarántula? Yo con el Miedo concuerdo.

Por otra parte, con la Ansiedad es la mente la que toma preponderancia. Santa Teresita de Jesús llamaba a la mente desbocada La “Loca de la casa”. Y si nos dejamos dominar  por la “Loca de la casa” nos puede llevar por un despeñadero, acuérdense que está loca. Los hinduistas y los budistas cuando representan en sus grandes frescos a los procesos mentales, siempre dibujan a la mente como un mono loco. Un mono que va saltando de rama en rama y no se queda quieto nunca.   Siempre el peligro en la Ansiedad es FUTURO Y EVENTUAL, note que TODAS las construcciones gramaticales que denotan Ansiedad comienzan con las partículas ¿Y sí…?

Cuando caemos en las redes de la ansiedad comenzamos con el diálogo interno torturante: ¿Y sí pasa esto? ¿Y sí pasa lo otro? Entonces lo que debemos hacer es tranquilizar a la loca de la casa (La meditación puede servirnos para este fin). Es decir, no engancharse con los pensamientos ansiógenos que son los preferidos de la loca de la casa.

Un experimento puede ilustrarnos. No hay nada mejor para enseñarnos cómo es la mente de la ansiedad que la mente de una madre cuando su hijo adolescente sale un viernes en la noche a una fiesta. ¡Hay que ver la cantidad de pensamientos que le llegan a la cabeza!, y ¡Hasta que no llegue el muchacho no duerme! Entonces uno le pide a la madre:

Señora, por favor anote TODO lo que le pase por la cabeza. Cuando llegue el muchacho en la madrugada, Ud. se va a parar y va a abrir la puerta de su cuarto y lo va a ver durmiendo, y va a contrastar TODO lo que escribió con la realidad. Por ejemplo, va a leer lo que escribió:

  1. Que lo tengo que ir a buscar en la emergencia del hospital. Entonces deje de leer y vea a su hijo durmiendo
  2. Que para qué le compre ese celular. Entonces deje de leer y mire a su hijo durmiendo tranquilo con su celular.
  3. Que lo tengo que ir a reconocer a la morgue. Entonces deje de leer y vea a su hijo durmiendo.

Entonces Ud. Se va a asombrar de la cantidad de cosas que la mente le pone a pensar y Ud. misma se va a decir:

!Caramba! ¿Yo soy capaz de pensar todo eso?

Entonces tenemos dos estrategias para mantener la ecuanimidad:

Para el miedo: Yo con el miedo concuerdo.

Para la Ansiedad: Tranquilizar a la loca de la casa.

Si hacemos una lista de las preocupaciones que tenemos nos vamos a dar cuenta que la gran mayoría son ansiedad y solo un pequeño porcentaje realmente es miedo.

Yo les sugiero que hagan ese ejercicio: hagan una lista de qué cosas les causa miedo (verdaderamente miedo) y qué cosas le causan ansiedad. Y entonces aborden cada uno como se deben abordar. Al eliminar la Ignorancia nos conectamos un poco más con la vida porque no alimentamos ese veneno del alma.

TAREA:

En el caso que nos ocupa le pido que haga una lista de las cosas que le preocupan y trate de distinguir si es Miedo (peligro real y presente) o Ansiedad (peligro futuro y eventual ¿Y si…? Y ya Ud. sabe cómo manejar:

La Ansiedad, bájele 2 a la Loca de la casa.

El Miedo, no se meta por ahí.

Ejemplo:

Una mujer sola está en su casa en la cuarentena pensando ¿Y si me contagio? ¿Y si nadie se entera de que estoy contagiada? ¿Y si no puedo respirar en la noche? ¿Y cómo hago para llegar a un centro de salud si yo no tengo carro? ¿Y si no consigo los medicamentos? ¿Y si los médicos no me atienden? ¿Esta pelotica que me siento en el brazo será el Coronavirus? ¡Creo que siento como un síntoma de gripe! ¿Y si me muero? ¿Y si no me muero pero quedo toda chueca?

Entonces uno debe pensar:

Yaaaaaaaaaaaaaaa!!!

Basta!!!!!!!!!!!!

La Loca de la Casa es capaz de hacernos pensar esto y mucho más.

Entonces, nosotros no nos enganchamos con el discurso inagotable de la Loca de la casa y nos dedicamos a vivir. Nos dedicamos a no pensar tanto y a HACER algo, y a poner TODA nuestra atención en eso que hacemos. 

Si por el contrario nos damos cuenta de qué cosas de verdad, verdad nos dan miedo, entonces establecemos una estrategia para NO meternos con esas cosas. Por ejemplo, si me da miedo que alguien me contagie, entonces me quedo en la casa, si tengo que salir uso el tapabocas, me lavo las manos, etc. ¿Para qué voy a ir a concentraciones publicas si me da miedo el contagio? Simplemente, yo concuerdo con el miedo y no me pongo a pelear con él. Es más lo escucho y le hago caso. Es de sabios escuchar al miedo. Desde siempre se ha dicho que el miedo hay que verlo como un amigo y un guía.

COROLARIO

Lo anteriormente descrito nos habla de la necesidad de saber, de tener información objetiva, de no hacerle caso a todos los audios que escuchamos por el Whatsapp porque justamente estos audios vuelven más loca  a la Loca de la casa

Por eso el Maestro Jesús decía: La verdad os hará libres. Por eso informarse es la mejor manera de combatir el virus. Y por tanto hay que saber qué hace el virus y saber qué es lo que no puede hacer. Ya sabemos entonces por qué   El Buda decía que la Ignorancia es un Veneno del Alma y ya entendemos plenamente por qué Platón explicaba: Donde reina la razón desaparece la emoción.

¡Vamos!

¡Al pan, pan y al vino, vino!

Convirtiendo flechas en flores parte II: El miedo y sus mundos

 

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