Y los corruptos vivieron felices para siempre

Marcelo Odebrecht confesó en el 2015 haber sobornado a una gran parte de los políticos de Latinoamerica, a cambio de que le rebajaran la condena que debía pagar por corrupción, que al principio sería por 9 años, pero dos años más tarde, sale de la cárcel para culminar su condena en la comodidad de su hogar.

El expresidente de la constructora brasileña, Petrobras, protagonizó el mayor escándalo de corrupción de la historia del continente por lo que fue detenido el 19 de junio del año 2015, pero un acuerdo que el constructor alcanzó con la justicia para obtener beneficios a cambio de su confesión le permitirá continuar cumpliendo la pena en arresto domiciliario.

Odebrecht se resistió durante un año a suscribir el acuerdo que le ofrecía la fiscalía, a pesar de que su padre, patriarca de la constructora, se lo aconsejó desde el primer momento. Pero tras ser condenado a 19 años y cuatro meses de prisión por los delitos de corrupción activa, blanqueo de dinero y asociación criminal, acabó cediendo.

A partir de ahora continuará cumpliendo su pena en su lujosa mansión de São Paulo, donde viven también su esposa y sus tres hijas y será controlado por una tobillera electrónica.

Todos estos beneficios gracias a la jugosa cuota que compromete al actual presidente, Michel Temer, y a sus antecesores Dilma Rousseff, Luiz Inácio Lula da Silva y Fernando Collor de Mello, además de a las cúpulas de las principales fuerzas políticas.

LS

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