#Impropios Leopoldo López: el rostro tras la máscara de Guaidó

Se suele pensar que la sangre joven suele inyectar nuevos aires positivos a los sistemas políticos de los países, pero la realidad ha demostrado que no siempre la juventud es sinónimo de nuevas ideas. El caso de Leopoldo López es uno que confirma esa máxima, pues este economista venezolano incursionó muy temprano en el ruedo político, pero con prácticas non sanctas.

Desde muy joven participó en un fraude que estafó 60 mil dólares a la empresa estatal PDVSA, para lo cual se valió del cargo que su madre ocupaba en la industria, para fundar junto a su entonces sociao, Julio Borges, el partido político de derecha Primero Justicia. Con el apoyo de esta tolda y de fondos de dudosa procedencia, llegó a ocupar la alcaldía del municipio más rico del país: Chacao.

En poco tiempo transformó ese pequeño, pero muy acaudalado municipio capitalino en un campo de batalla para enfrentar al gobierno de Hugo Chávez. Envalentonado y creyendo que sus acciones no tendrían consecuencias, persiguió a funcionarios vinculados con el chavismo luego de participar en el golpe de Estado de abril de 2002. Ese mismo año, convirtió la Plaza Francia de Altamira, Chacao, en el bastión opositor por excelencia, donde un grupo de militares se pronunció en contra del gobierno y escondieron armas debajo de una tarima puesta por López.

Fue protagonista activo y promotor de las batallas callejeras conocidas como guarimbas, que en los años 2004, 2007 y 2014 causaron cientos de muertos en diferentes lugares del país, además de cuantiosos daños a propiedad pública y privada. Leopoldo López, con su nuevo proyecto político de ultraderecha llamado Voluntad Popular, fue la cara visible del plan “La Salida”, que impulsaba la desobediencia ciudadana con violencia incluida hasta que se fuera el gobierno de Nicolás Maduro.

Por los delitos de incendio, instigación pública y asociación para delinquir, fue acusado por la Fiscalía. López se entregó a la justicia pero seguía moviendo los hilos detrás de las acciones desestabilizadoras. Impuso a su pupilo de partido, Juan Guaidó, como presidente del parlamento en desacato para que éste se autojuramentara presidente de la República. Con este cargo ficticio, Guaidó liberó a Leopoldo López el 30 de abril de 2019 y con ayuda de algunos militares traidores intentaron dar un golpe de Estado. Desde ese momento, López se encuentra prófugo de la justicia venezolana.

RB

Artículos relacionados